La ropa sucia se lava en casa

Por Víctor Hugo Ornelas

A nivel Federal y Estatal, los equipos de los gobiernos entrantes se están encontrando con una historia de terror en diversas dependencias, donde resulta evidente el robo en despoblado que hicieron en agravio de los ciudadanos al menos durante los últimos seis años en que pocos se enriquecieron y miles vieron que su calidad de vida no mejoró, sino que tuvo un decremento.
Uno de los conceptos que se lleva mayor cantidad de gasto es la nómina, lamentablemente no se trata de un costo que sea completamente justificable debido a que generalmente es manipulada a conveniencia, no solamente por el hecho de que muchas oficinas públicas se llenan de los amigos y conocidos del gobernante en turno, también porque hay plazas que se cobran mes a mes aunque nadie sepa a quien pertenecen realmente.
En algunos casos las nuevas administraciones se han encontrado con instancias en las que hay una sobresaturación de trabajadores, por ejemplo, el área de Comunicación Social del Instituto Mexicano del Seguro Social a nivel federal tenía registrados a 35 empleados con salarios que van desde los 15 a los 80 mil pesos mensuales y entre los cuales se encontraba un área de asesores, cómo si gestionar entrevistas entre medios de comunicación y funcionarios requiriera de una gran estrategia.
Además, la instancia tenía contratada a una agencia externa de monitoreo de medios, pero además, contaba con personal que dentro de sus actividades diarias, vigilaba el monitoreo de medios, es decir, estaban duplicando tareas para justificar la obesidad de la nómina.
Si lo anterior parece una grosería, deje le cuento otra; resulta que la Secretaría del Trabajo en Jalisco, tiene una lista de 50 cargos fantasma, asignados a personas inexistentes, al menos gente que nunca se presentó a trabajar, lo mismo que ocurrió en otras dependencias como la Secretaría de Turismo. Se trata de áreas administrativamente infestadas de gente, pero en la operación, simplemente raquíticas, alejadas de ese grueso número de personas que aparecen en las listas de remuneración mensual.
Este tipo de situaciones tienen un uso específico, ante las medidas de austeridad que prohíben los gastos discrecionales, de representación, de celular, gasolina y otros; estas ratas de dos patas encontraron la manera de seguir recibiendo ese dinero, de tal forma que estas nóminas se inflan de manera grotesca para que esos personajes puedan cobrar los sueldos y así obtener el recurso económico que les permita mantener ciertos lujos y margen de maniobra político, pues difícilmente verán que alguno de esos funcionarios que se la pasan repartiendo dinero, sillas de ruedas, apoyos para colegiaturas y otras peticiones, se solventan a través de sus bolsillos.
Y esa no es la única medida que se gastan este tipo de personajes, hay otras más viles como los programas sociales, que de acuerdo a los primeros datos que ha obtenido el Gobierno Federal, más del 40 por ciento de los nombres que están incluidos en el padrón de beneficiarios, son falsos, ya fallecieron o se trata de personas que sin saber, están siendo utilizadas por terceros para obtener un recurso mes con mes.
Hablamos de miles de millones de pesos que se van a la bolsa de unas cuantas personas, recursos disfrazados de sueldo y de apoyo social que sirve realmente para robar y verle la cara a la gente. Y estamos hablando tan solo de un par de prácticas, existe también el cobro de comisiones para la asignación de obras, la compra de medicamento a precios inflados para las farmacias del IMSS y el Seguro Popular.
Durante años, los políticos han encontrado mil y un formas de hacerse ricos, de mantener un nivel de vida que no va acorde al de la población en general. Sin embargo lo que preocupa es que este tipo de mañas se cuenten entre platicas y no sean parte de un anuncio público, de una denuncia penal, pues si lo mantienen como un secreto, lo único que se me viene a la mente además del encubrimiento, es que por su cabeza pase la idea de adoptar una que otra práctica, total, un ingreso extra a nadie le cae mal.

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