Te pareces tanto a mí…

Por Víctor Hugo Ornelas

Si existe una pareja en la vida política a la que se podría dedicar la famosa canción de Juan Gabriel, “Inocente pobre amigo”, que en inicio dice “te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme”, es la pareja conformada por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez.
La similitud entre estos dos políticos es cosa seria, los proyectos y los discursos parecería que los elaboran en la misma oficina, pero además, ambos tienden a conformar estructuras de manera tan similar que ninguno tolera las decisiones del otro, incluso, los dos son catalogados por sus opositores como figuras “mesiánicas”.
La “Cuarta transformación de la vida pública de México”, propuesta por AMLO y la “Refundación de Jalisco”, de Alfaro, son básicamente ideas con un mismo concepto, surgidas incluso desde la misma perspectiva; es decir, ambos entienden o perciben que la situación actual del País, y por supuesto del Estado, requiere de un cambio drástico, de un nuevo modelo de gobierno, el problema es que decirle eso a la gente era demasiado obvio y desgastado por lo que habría que recurrir a algo más teatral y significativo. Pues ahí lo tienen, los dos encontraron el mismo concepto presentado con palabras distintas.
Por otro lado, ambos recurrieron a una práctica muy redituable, construir villanos para vestirse de héroes y no solo eso, resulta que los dos recurren a los valores de la austeridad y la honestidad, a “no robar ni un peso” mientras que combaten los mismos males: La corrupción, el sistema, “la mafia del poder” como les dice AMLO o “los de siempre” como los nombra Enrique. Ambos sostienen un discurso determinante y esperanzador, nombran lo que le adolece al pueblo y luego dicen “eso se acabó”.
En cuanto al lenguaje también tienen algunas similitudes, los dos recurren a palabras comunes, hablan como el pueblo, usan dichos populares y frases elaboradas, aunque claro, en este caso Andrés Manuel con su
“Me canso ganso” y el “frijol con gorgojo” se vuela la barda y supera a Alfaro cuando habla de los “cuchupos” y “triquiñuelas”.
A los dos les gusta el contacto con la gente, prácticamente no los podemos imaginar fuera de esta circunstancia, y claro, ambos son sumamente carismáticos y eso los convierte en un dolor de cabeza para quienes pretenden confrontarlos, pues además son figuras que gozan de buena imagen pública y sus seguidores tienden a defenderlos a capa y espada.
Entre las cosas que se han llegado a acusar entre sí, qué podemos decir, actualmente Enrique crítica a Andrés por querer controlar todo y dictar desde la capital del País la agenda del mismo, pero seamos sinceros, si existe un político en Jalisco al que le guste tener el control de todo lo que le rodea y que está acostumbrado a que la agenda se marca desde su oficina, ese es Enrique Alfaro.
Sobre las cuestiones que no juegan a su favor, se encuentra la conformación de sus equipos de trabajo, Andrés Manuel recurrió a ex panistas como Manuel Espino, que incluso fue dirigente nacional de este partido, para sumarlo a sus filas políticas y crecer el musculo ante los adversarios, mientras que Alfaro, tiene entre su gabinete a incontables personas que surgieron del blanquiazul y no solo eso, en el caso de Movimiento Ciudadano en Jalisco, los críticos le acusan de estar conformado por puro desertor de otros partidos, mientras que a nivel nacional, Morena cojea de la misma pata, pues se ha llenado de ex militantes de otras agrupaciones políticas.
Los problemas en los que se han visto envueltos por lo regular no les pertenecen, se tratan de declaraciones o errores de sus equipos de trabajo o de algún funcionario perteneciente a su grupo político que nadie sabemos por qué los incorporaron pero que a final de cuentas ahí están, nomás regándola y generando problemas donde no los había.
A propósito, los dos tienen un recorrido vasto por diferentes partidos, ambos iniciaron en el PRI, pero a los dos los traicionaron y por eso buscaron otro “vehículo político”, casualmente los dos migraron al PRD y formaron alianzas con el Partido del Trabajo (PT), pero ante roces con los grupos de poder de estar agrupaciones buscaron la forma de irse a un espacio en el que ellos fueran amos y señores, de tal forma que Alfaro encontró ese escenario en Movimiento Ciudadano y Andrés Manuel, pues nada más y nada menos que conformó su propio partido, algo que hay que decir, Enrique estuvo a punto de hacer.
Enrique y Andrés; Andrés y Enrique, los dos hablan de temas similares cuando se tiene la oportunidad de charlar con ellos en privado, a los dos les preocupan cosas similares, aunque en este sentido las pocas pulgas de Alfaro no se comparan con la pasividad que muestra el peje, sin embargo, nadie, ni ellos, pueden negar que comparten mucho más que la profesión a la que decidieron dedicarse, misma que los revolcó en la amargura de la derrota una y otra vez, pero que ahora les tiene en donde una vez soñaron.

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