Nuevos gobiernos, la urgencia de la concordia

Por Aarón Estrada

El gran reto que enfrentan los nuevos gobiernos, Federal y Estatal, será principalmente el de ponerse de acuerdo en el manejo de los recursos públicos, si no hay concordia en ese sentido, ninguno de los dos cumplirán con sus electores y sobre todo con sus gobernados y sería lamentable para todos.
Alfaro y López Obrador se veían hace 12 años haciendo proyectos juntos. Algo se rompió en esa relación. Aún se recuerda esa escena solidaria de Enrique Alfaro durmiendo en el Zócalo, con casa de campar, en julio de 2006 por el fraude electoral cometido a López Obrador, ambos pernoctaron por una misma causa en el corazón de México. Pero algo pasó, algo se rompió, ¿quién traicionó sus ideales iniciales?
En la campaña, el que comenzó los ataques fue AMLO contra Enrique Alfaro, lo descalificó de diferentes formas, a su pasó por la elección. En Jalisco, la mayoría de los electores votaron por Andrés Manuel López Obrador y por Enrique Alfaro Ramírez. Miles de ciudadanos del Estado y particularmente de Tlajomulco votaron por ellos, en el municipio ambos ganaron. Ese fue el resultado general en Jalisco.
Posteriormente se dio una reunión en Palacio de Gobierno del Estado, entre Andrés Manuel presidente electo, con el gobernador electo Enrique Alfaro, a la que acudió Carlos Lomelí y el gobernador saliente Aristóteles Sandoval. Parece que se retomó la concordia entre ambos, pero no fue así. El pasado jueves, Enrique Alfaro respaldado por los poderes legislativos, judiciales, presidentes municipales y la Universidad de Guadalajara, lanzó un manifiesto de defensa a la soberanía estatal y contra el centralismo proyectado por el futuro Gobierno de la República.
La visión de centralizar recursos públicos destinados a proyectos de gran envergadura y sobre todo de carácter social, es consecuencia del robo, despilfarro y actos tremendos de corrupción que cometieron ex gobernadores de diversos Estados con esos recursos públicos, por ello, es que la política de Andrés Manuel obedece a ese control y revisión de esos programas. Sin embargo, pareciera, que hasta el momento las figuras de los súper delegados, no garantiza el buen desempeño de dichos recursos económicos, programas de infraestructura y sociales. Dado que ciertos perfiles de esos delegados Federales en los Estados, no gozan de un currículum confiable en el manejo del ejercicio público.
Es entendible entonces desde esa óptica, de un mal desempeño del centralismo que se impone en el nuevo Gobierno Federal, de acuerdo a lo dicho por Enrique Alfaro Ramírez, daña el Pacto Federal -de la constitución de 1824 (la primera carta magna de México), que en términos generales trata de la soberanía de las entidades, que juntos suman una Federación, pero la federación recae en la soberanía de cada Estado, es decir, todos juntos, autónomos, pero sin respeto a la autonomía, no hay nación.
Y el no otorgar recursos, frenar proyectos estratégicos individuales por Estado soberano en el Presupuesto Federal, violenta dicho pacto, dado que entonces, se invade la libre decisión de los Estados sobre el manejo de sus recursos públicos, que por ley general les corresponde.
A los habitantes de Tlajomulco nos conviene que ya termine esta situación política tensa entre AMLO y Alfaro, porque de continuar afectaría a dos proyectos sexenales de beneficio para el municipio. Ambos hicieron dos grandes compromisos con los tlajomulquenses, uno es retomar la seguridad y construir una línea del tren ligero para la Zona Valle.
Aprendamos del pasado, en los sexenios que concluyen, Tlajomulco fue castigado políticamente por el Gobierno Federal y Estatal, a razón de su miopía política de los mandatarios de ambos poderes, porque el municipio era gobernado por un partido político distinto. Por eso, fue notorio el nulo apoyo a proyectos de obras de infraestructura vial, en mejorar el transporte público, resolver el desabasto de agua y principalmente una adecuada estrategia de seguridad en el municipio.
Por esa razón, una división por intereses políticos afecta a toda costa a los gobernados, ahora no solo de Tlajomulco, sino de Jalisco. Es necesario que se vea el nivel político entre ambos actores y sobre todos sus intermediarios. De no coincidir en el bien común de sus gobernados, llámese ciudadanos libres o pueblo sabio. Ambos, le estarán fallando a sus gobernados. Ya no cabe la repartición de culpas entre ambos actores.
Urge más administración pública y menos política, en tiempos donde se nos ha hecho común en Tlajomulco ver incendios por tomas clandestinas de gasolina y cuerpos en bolsas de plástico, dejadas en calles y viviendas de zonas habitacionales. Urge concordia entre los nuevos gobiernos.

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