“Silicon Valley” en un Valle de la Muerte

Por Blanca Bravo

¿Qué tal le anda corriendo la vida mi muy querido Tlajomulca? ¿Le va bien? ¿Le va mal? … ¿Le va (punto)? La verdad es muy pesado sobrevivir en estos días tan difíciles. Sé, por supuesto, que para muchos la vida parece ser “miel sobre hojuelas” “pero, mas, sin embargo” no todo es lo que parece.
El País está en convulsión, el Estado lo está. Las alternancias y hasta las permanencias de partido, como en nuestro Tlajo, traen consigo grandes cambios y movimientos dentro y fuera de las instituciones de Gobierno.
Por fuera, traen en jaque al “Peje” por el “chingao” aeropuerto. Mucha gente se queja; desde el extranjero seguro porque ya nos habían amenazado con dejar el País si ganaba López Obrador y ya han de andar por Europa. Se queja del error tan grande de pedir opinión o de pedirla de manera amañada o de las demandas que vendrían por parte de las constructoras al cancelarles el contrato. Pedir opinión siempre es bueno… claro no fueron especialistas en aeronáutica los votantes, pero tampoco somos politólogos, economistas, internacionalistas, etc. los que votamos cada elección por los futuros gobernantes. Por el lado de las constructoras o compañías de todo tipo implicadas en los aeropuertos o en cualquiera de las formas en que se trabaja obra pública, no habrá mayor problema: ni modo de pelearse con el futuro cliente mayor.
“El Peje la ha jugado” y lo ha hecho en grande. Para el día de toma de posesión más bien lo que dará, será su primer informe de actividades. El viejito ya pasó a formar parte de la historia: manda sin mandato, mueve sin vinculación oficial. De que es “cabresto” y mañoso lo es.
En otro sentido, dentro de las instituciones, la cosa está “más pior”. “Reacomodos” por llamarlos bonito definen nuestro futuro. Si bien en muchos organismos se pensó muy bien en la designación de sus cabezas hay otros donde ni de dónde agarrar. Y eso pensando en las instituciones ya definidas, pero falta el efecto cascada en el que cada cabeza decidirá sus brazos: su gente.
Ésta es “su gente“ en un sentido de pertenencia algo raro, porque si bien es muy productivo poner en puestos claves a gente de sus enteras confianzas, habrá que ver si esas confianzas se ganaron con verdadero mérito. Algo que ha distinguido al discurso de Enrique Alfaro es el poner la capacidad de las personas por sobre sus carreras políticas en puestos clave. Pero ¿Y los puestos clave a quienes pondrán como operarios de un nuevo sistema?
México se está moviendo y Jalisco lo hace. Esta alternancia es la gran oportunidad de posicionarnos en verdaderas áreas de necesidad. Áreas prioritarias como la salud, la seguridad y la cultura habrán de retomarse de donde la anterior administración las dejó.
¿Para qué queremos “drones” que filmen desde el aire la pobreza en la que tantos están sumidos sin esperanza alguna? ¿Para qué avanzados “software” que monitoreen inventarios de medicamentos si no se hace nada para combatir el desabasto? ¿Para qué un mundo virtual en un estado de carencia real? ¿Para qué un “Silicon Valley” en un valle de la muerte?
Es tiempo de un cambio – no de chip, sino de consciencia política-. Es tiempo de esperar que las apuestas diferentes de estos nuevos gobiernos se cumplan ¿O usted qué opina?

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