Los derechos ¿cómo dicen que se llaman?

Por Víctor Hugo Ornelas

Independientemente de la serie de leyes que rigen en cada nación, cada persona cuenta con una serie de garantías inherentes por el simple hecho de habitar este planeta, se trata de los Derechos Humanos, que además pueden servir como una guía de conducta para los ciudadanos, los entes públicos y privados.
Sin embargo se nos complica tanto el respeto al derecho ajeno que básicamente podríamos decir que somos una sociedad que se encuentra en pañales en cuanto a garantizar los Derechos Humanos a los ciudadanos se refiere.
En Tlajomulco por primera ocasión en su historia habrá una dependencia enfocada en los Derechos Humanos, de igual forma se creó una comisión edilicia para el mismo propósito; ambas están en una posición que podríamos definir como “arma de doble filo” pues tendrán que partir de cero y si bien eso abre todas las posibilidades para un buen inicio, también conlleva el riesgo de que se trace una ruta incorrecta que nos ponga cada vez más lejos de lograr un estándar aceptable en la materia.
A un municipio como Tlajomulco le urge de manera desesperada la implementación de protocolos de actuación para prácticamente todas sus áreas y a través de los mismos se deberá educar y capacitar a todos los servidores públicos, incluidos sobre todo a los oficiales de la comisaría de Seguridad Pública.
La manera en que se conducen los elementos de la Policía Municipal es la consecuencia del tipo de relación que existe entre funcionario – policía y ciudadano, dónde el oficial suele ofrecer un trato inadecuado a la gente, en el que predomina el desentendimiento, la falta de respeto y el abuso, mientras que el funcionario es injusto, apático y corrupto con el policía al no dotarle de las condiciones y herramientas necesarias para que desempeñen su trabajo, así como al repartir espacios de manera discrecional que terminan por favorecer a familiares o amigos de los funcionarios de primer nivel.
El ciudadano por otra parte es exigente, pero no se preocupa por conocer las leyes ni respetarlas, tampoco suele tener en mente que el policía es también un ser humano y que no se le puede exigir nada fuera de ese contexto, de tal forma que esa relación nos lleva a un conflicto permanente que genera animadversión con tres protagonistas que interactúan todos los días entre ellos.
En ese tipo de situaciones es donde puede incidir una adecuada agenda en derechos humanos, pues si bien la agenda es demasiado amplia y muchos de los resultados se podrán palpar a un mediano o largo plazo, hay cosas que pueden cambiar literalmente de un día a otro, y no dependerá solamente de que el patrón que se establezca sea el adecuado, sino también que esos protocolos sean plenamente comprendidos por quienes tendrán que ejecutarlos y no sean aplicados como una imposición, porque entonces nadie habrá aprendido nada, las cosas se harán de mala gana y todo se va a ir al carajo.
El tema no solamente es llenarnos la boca y decir que tenemos a un encargado de cuidar y proteger los derechos humanos, de hecho, ese es un mal síntoma, porque el principio fundamental de estos, es que todos tenemos el derecho y obligación de respetarlos, protegerlos y realizarlos, pero además, el campo de influencia de estos derechos va mucho más allá de lo que creemos o hemos escuchado en determinado momento.
Los derechos humanos, que son garantía del Estado preservar y cumplir en beneficio de sus ciudadanos, incluyen entre otros el derecho a la vida, a ser iguales ante la ley, a la no discriminación, a la libertad de expresión; a una estabilidad social, a derechos económicos y culturales, el derecho al trabajo digno, acceso a la seguridad social y la educación, derecho al desarrollo, al libre culto, a ser respetados y ser atendidos, entre otros.
Después de leer las líneas anteriores ¿Apoco no se da cuenta uno de que al menos en este municipio hay una violación sistemática y normalizada de los derechos humanos? Y de que la agenda que tienen por delante es mucho muy amplia.
Ojalá que los que estén al frente de estas responsabilidades sepan la bronca que se han echado encima y tengan toda la determinación de enfrentarla de la mejor manera, porque vaya que hace falta, vaya que se requiere atender una agenda que irónicamente, está perfectamente representada a nivel mundial por una frase que salió de la mente de un mexicano, “el respeto al derecho ajeno es la paz”, pero a pesar de que la mitad de los políticos se dicen “juaristas”, no saben ni de qué les habla uno cuando les cuestionan sobre los derechos individuales y colectivos de la población.
El respeto de los derechos humanos es fundamental para el desarrollo de un pueblo, municipio, estado o nación, es lo que separa a las potencias mundiales de los países llamados tercermundistas o para que no se oiga feo, “en vías de desarrollo”, ahora ya sabe en qué lugar estamos ante el mundo.

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