LA NUEVA LEGISLATURA DE JALISCO

Por Quirino Velázquez 

Tiempo de contar…

“…a nosotros el nombre de legisladores nos advierte que nuestra tarea, es la de constituir un pueblo nuevo, dándole sus leyes fundamentales, fijando con ellas las condiciones de su vida política, resolviendo, en una palabra, el problema todo de su destino” -Diputado Mariano Otero al pronunciar aquel celebre discurso del 11 de octubre de 1842-

LA NUEVA LEGISLATURA DE JALISCO

Este jueves inicia funciones las LXII legislatura de Congreso de Jalisco, con el siguiente número de curules para las diversas fuerzas políticas: MC 14, PAN 9, MORENA 7, PRI 4, PRD 2, VERDE 1 y PT 1. Y ojalá este nuevo Congreso no oculte los problemas que heredan de un nefasto gobierno priista encabezado por Aristóteles Sandoval, porque ocultar los problemas es hacerlos más graves, es fortalecerlos y es incitarlos a que estallen. Abordar los problemas es hacer que estos afloren. Esclarecer los problemas es empezar a resolverlos.
Durante los últimos años, los problemas en nuestro estado han crecido más rápido que sus soluciones: la inseguridad, el miedo, la pobreza, la mala calidad del empleo y la desocupación (desempleo), la desigualdad, la corrupción, la impunidad, el desorden urbano, la degradación de nuestros recursos naturales, el abandono del campo, el rezago educativo, la carencia de proyecto de vida de nuestros jóvenes, los pésimos servicios médicos, el incremento en los problemas de salud, la desconfianza del empresariado y los inversionistas y las recurrentes crisis económicas, así como, la deshonestidad, el abuso, la ineficiencia, la demagogia, la irresponsabilidad y la desconfianza en los servidores públicos son entre otros (otras “linduras”), evidentes problemas (calamidades) que aquejan a Jalisco, y si le sumamos a ello, que los jaliscienses perciben a los políticos y en particular a los diputados como parte del problema y no como parte de la solución, nos ubica en una situación límite no fácil de desentrañar.
Hoy inicia una nueva etapa en la vida de Jalisco. Difícil por todos conceptos será esta nueva etapa, que por igual demanda a la legislación sensibilidad, reflexión, estudio y acción para conjugar el pensamiento que oriente en la realidad que se debe trasformar dentro de la legalidad y por la vía institucional.
Las lecciones del pasado demuestran que Jalisco y los jaliscienses pueden adaptarse a las variables condiciones del país y también para convertir éstas en punto de partida para lograr condiciones nuevas.
El congreso de Jalisco dispone de un rico legado, que ha permitido vencer obstáculos y superar dificultades, sin quebrantar la línea institucional. Sin caer en el disolvente oportunismo, con una receptividad amplia, propia de los congresos seguros de sus funciones y destino; incorporando nuevas ideas, adoptando nuevos métodos, nutriéndose de la problemática misma para enarbolar nuevas banderas, para señalar nuevas metas y para proseguir con decisión y prudencia el camino de la trasformación.
Los nuevos diputados deben ser los autores de todo lo bueno nuevo que el pensamiento de los jaliscienses vislumbre o intuya y que la realidad, más rica que la propia imaginación, reclama. Jalisco no es un ente inmutable. No tiene ataduras. Yo creo que la palabra revisión es la clave para la acción y la trasformación.
Lo hemos dicho y lo reiteramos: somos partidarios de la refundación, no del reformismo que fue la estrategia del actual gobierno federal y que tienen funestas consecuencias, por ejemplo, Peña Nieto dijo que con la reforma energética iba a bajar el precio de la energía eléctrica (de luz) y, sin embargo, cada dos meses nos llega un incontenible coraje e impotencia por el elevado precio de la luz.
Vivimos tiempos rápidos que exigen cambios oportunos, pero no precipitados; profundos no aparentes. Pero estos cambios imprescindibles para Jalisco deben ser dispuesto y no impuestos, consentidos y no simplemente tolerados, decididos por las mayoría y no forzados por una minoría (elite gobernante).
Los nuevos diputados y diputadas tienen que hacer mejor lo que fueron a hacer. Aquello para lo que la gente los ha puesto ahí. Deben trabajar más, legislar mejor. Fueron allá a resolver problemas. Esos son nuestros enemigos comunes. Cada uno desde su lugar y con lo suyo, deben hacer lo que el pueblo quiso que fueran a hacer.
Y que les sirva de guía el legado del ilustre jalisciense Don Mariano Otero cuya memorable frase resulta aleccionadora: “…a nosotros el nombre de legisladores nos advierte que nuestra tarea, es la de constituir un pueblo nuevo, dándole sus leyes fundamentales, fijando con ellas las condiciones de su vida política, resolviendo, en una palabra, el problema todo de su destino”.

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