AMLO; la exhibición del nuevo gobierno

Por Aarón Estrada

Primero se criticó la consulta, el método, su forma, que no daba certeza, qué sólo era para simpatizantes del presidente electo, que no tenía validez, garantía, hubo quienes hasta dijeron que era ilegal -como si violará alguna ley-, pese a las críticas la consulta avanzó. Que faltaron muchas medidas para tener un mejor desarrollo, cierto; también acertada es la crítica de que en esta consulta no se instaló ninguna mesa receptora en alguna terminal aérea, eso es correcto. Otra, que se dudaba quien resguardaba la casilla cada noche, cierto.
Segunda ola de críticas dio como resultado que apenas participaron un millón 400 mil ciudadanos, que no representan ni a todos los mexicanos, ni a los usuarios de aerolíneas, tampoco a los inversionistas, que estaba más que escrito, que iba a ganar la propuesta de una terminal área en la base militar de Santa Lucía por encima del proyecto de Texcoco. Que el resultado es amañado y que no se votó de manera proporcional, que participaron más en Tabasco, que en otros Estados con mayor densidad poblacional como Jalisco.
Pero ese millón 89 mil electores, los cuales apenas representan cerca del 2.2 por ciento de los 50 millones de mexicanos que participaron en las elecciones de julio pasado, donde 30 millones de electores le dieron su respaldo al actual presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
Posterior a esto, los mercados, las primeras horas de lunes, se repuntó un alza de al menos 40 centavos en bruto de pérdida del peso mexicano ante el dólar. Como conocen los mercados, dictaron otro golpe a la razón de frenar el proyecto de Texcoco, mediante esa severa especulación financiera por la decisión de no continuar con el nuevo proyecto aeroportuario, pero eso fue sólo durante dos días.
Para el miércoles 30 de octubre, antier, las aguas de los mercados se calmaron, se serenaron, una vez que Andrés Manuel López Obrador se reunió con los principales inversionistas del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), los representantes de ICA y Hermes Infraestructura, quienes tras una hora de diálogo interno en su casa de transición, los representantes de ambas empresas salieron a decir que están de acuerdo con el nuevo proyecto del Aeropuerto de Santa Lucía, ampliar el actual de la Ciudad de México y dieron el respaldo a todas las decisiones que tome el próximo presidente de México.
¿Lo qué se ganó? Pone en claro que estamos en un nuevo gobierno, que está demostrando la división que debe existir entre poderes económicos y un estado democrático, donde las decisiones del servicio público no debe ser mangoneadas por inversiones privadas. AMLO está demostrando autoridad. Está recuperando la autoridad del Estado ante los empresarios y millonarios. La señal es clara y contundente, el que manda es él, con el respaldo popular.
Pero además se ganó, que una decisión donde se involucra millones de pesos, se pusiera en el debate y llegará dicha información a muchos hogares. Se paralizo, sí, en algunos casos, pero más allá de eso se informó, se dio información diferente.
Y ganó el terreno, que el resto de decisiones de igual tamaño y densidad para la vida pública nacional, deberán pasar por una consulta popular. La democracia participativa y “los cómo”, será el verdadero debate. Vendrá más consulta, sólo por pensar las que están en puerta. La liberación de la marihuana como uso recreativo, el aborto e incluso proyectos de presupuesto y gastos del gobierno.
AMLO ya empezó su gobierno, con un mes anticipado. Ya está haciendo política, para bien o para mal, ya está ejerciendo un poder, que evidentemente Enrique Peña Nieto ya no desea tener.
Guste o no, hay que aceptar que estamos en un cambio de gobierno de País, un cambio radical por el que 30 millones de mexicanos votaron. Algunos aún no les queda claro que hay un cambio. Pero también debe quedar claro, que la crítica siempre debe ser parte de un sistema democrático, que debe haber flujo de opiniones, el continuar con el escrutinio cabal de las decisiones de los gobiernos y de que al menos otro grupo de 25 millones de mexicanos, no votaron por Andrés Manuel y es claro, que no están a favor de sus decisiones, es su postura y en una democracia se debe respetar el derecho del otro a opinar diferente. Serénense, de ambos lados.

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