La producción del cempasúchil en Tlajomulco

Por Aarón Estrada

La flor emblemática de la celebración del Día de Muertos, tiene sus orígenes prehispánicos en el centro de México, incluso antes de que los Aztecas fundaran Tenochtitlán; Hoy en día, el municipio produce este ornato para el principal mercado de floricultores de la metrópoli tapatía



La flor de cempasúchil representa en la actualidad la principal ofrenda que se coloca en las tumbas, criptas y altares de los difuntos. Es una flor endémica de México, cuyo uso en honor a los muertos se remota a la época prehispánica, sin embargo, en Tlajomulco diversas tierras de cultivos son usadas en este temporal para la plantación de estas especies, que son vendidas durante los días de Todos los Santos.
Los Estados de México, Morelos, Puebla, Michoacán, San Luis Potosí, Oaxaca y algunas zonas de cultivo de la Ciudad de México, son los principales productores de esta flor de ornato, la cual de manera anual, durante los días 31, 01 y 02 de noviembre se registra la producción y comercialización de más de cinco mil toneladas de esta flor amarilla intensa de más de 20 pétalos, en algunos campos de cultivo de San Sebastián el Grande se encuentran los principales productores en Jalisco de esta planta, que es usada para los Días de Muertos.

FLOR SENPASUCHIL (6)
Los floricultores de San Sebastián El Grande y una parte de San Agustín, siembran está planta desde los primeros días de septiembre, para que eche flores a finales de octubre y noviembre, los primeros días del otoño, la flor de cempasúchil sembrada en estas poblaciones, se comercializa en diversos mercados de flores del Área Metropolitana de Guadalajara, pero principalmente por comerciantes que les vendan los primeros días de noviembre afuera de los cementerios de la ciudad, para que personas dejen estas a sus difuntos en sus criptas, tumbas o espacios donde guardan sus restos.
Según investigaciones recientes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el ritual de colocar estas flores a los difuntos o en memoria de los muertos, tiene sus origenes en la antigua población precolombina de Malinalco, Estado de México, quienes antes incluso de la llegada de los Aztecas a Tenochtitlán, esta antigua civilización mesoamericana colocaba ofrendas de sus muertos con ramos de cempasúchil, que según sus creencias esta flor de 20 pétalos guardaba en su interior los rayos del sol, como símbolo de un destello de vida, en el lecho de muerte.
Los Aztecas al conocer este ritual, comenzaron a decorar sus ofrendas con flores de cempasúchil, acto que otros pueblos indígenas de sus tiempos imitaron como los Purépechas (asentados en el hoy estado de Michoacán), quienes además produjeron esta flor en su territorio, tradición que continúa hasta nuestras fechas.

FLOR SENPASUCHIL (8)

Cordón de obispo, otro ornato producido en Tlajomulco

Pero no sólo es el cempasúchil el que se produce en esta época del año en el municipio, otra flor de alta producción en este temporal es el denominado Cordón de Obispo, la cual destaca por sus flores en color rosa intenso o púrpura, cuya textura es similar al terciopelo, también de origen prehispánico usada para ofrendar a los difuntos.
En Tonalá, es el municipio que concentra la mayor producción de flor Cordón de Obispo, sin embargo, Tlajomulco no se queda atrás, siendo en los campos de cultivo de San Sebastián el Grande y San Agustín, sus principales sitios de cultivo de este ornato.

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