Indocumentados sí, ilegales nunca

Por Blanca Bravo

¿Cómo le anda yendo mi muy “humedálico” Tlajomulca? ¿Sufriéndole en su semanita con la Willa remojándole todo? ¿Lloviéndole, nublándole y haciéndole sufrir esos “días tan feos”?
Las jornadas lluviosas son, para muchos, un pesar. Que si la ropa no se seca, que si el coche pasa y te baña y que si el camión se convierte en vaporera de jugos humanos. Hay cosas peores: que si la depresión por el día tan “lagañoso” o que si los suicidios aumentan o los desamores se recuerdan.
Usted, amigo podrá quejarse de todo pero un techillo tendrá en donde resguardarse o un tecito de hoja de naranjo con que calentarse. Hay quienes tienen poco menos que nada. Tal es el caso de nuestros cohabitantes de este planeta: los sudamericanos que llegaron recién a “nuestro” territorio en la caravana migrante. Eso sí; más tardaron en llegar que a muchos en salirles lo Trump desde el fondo de su corazón “podririjillo”. Y es que pues cómo que andamos recibiendo malvivientes, “maras”, personas de segunda; que se regresen a su país que aquí nomás vienen a quitarnos el trabajo. ¿Le suena esto familiar? Pues ya andábamos nosotros como Gringos redneck defendiendo nuestra patria de “un extraño enemigo”. “Mas-pero-sin embargo” no es lo mismo que profane con su planta nuestro suelo uno a que lo haga otro. Hay de “masiosares” a “masiosares”.
Nuestro llamado México (por circunstancias y límites creados y no naturales) está retacado de ilegales, eso sí; pero hasta en los chuchos hay razas. No es lo mismo un estadounidense o canadiense a sus anchas en Ajijic, que un sudamericano siendo víctima de trata en nuestras fronteras( en ambos casos sin papeles).
Primero, aclaremos el terminajo de “ilegal”. Ningún ser humano es ilegal (por ética y por moral); en todo caso hablaríamos de personas en situación de indocumentación o indocumentados. Los derechos humanos son irrenunciables e inalienables no pueden estar sujetos a caprichos cartográficos.
La Caravana Migrante dejó salir una parte vergonzante de nuestros compatriotas: el racismo. Hubo hasta quienes ante la apertura de López Obrador o el llamado de Verónica Delgadillo a apoyar se mostraron indignados exigiendo primero apoyar a los mexicanos y luego a los extranjeros.
Amigo y amiga Tlajomulcas… ¿Es en serio? Es usted o “usteda” un serecito de luz “mijo” no sea tontito; no ande con cosas feas. ¿Estamos mal en México? Pues sí… un “chinmadral”, ¿Nos debe el gobierno mucho? Pues también, pero no es negando el paso y un jarro de agua con una gorda dura a nuestros hermanos como solucionamos nuestra situación; no es obedeciendo envaselinadamente a Donald Trump al servirle de muro como vamos a arreglar nuestra situación.
Seamos solidarios. Seamos hermanos.
Dos cosas: por ahora ayudemos a quienes necesitan, tendamos la mano al más hambriento que nosotros en la medida de nuestras posibilidades ( tal vez sólo cerrar la boquita y dejar de ladrar defendiendo nuestro basurero sea más que suficiente) y unámonos con los demás en la exigencia de un pueblo, un municipio, un estado, un país y un mundo más justos.
¿O usted qué opina?

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