Miss Ángel Mario (Ángela Ponce)

Por Blanca Bravo

¿Cómo anda usted mi muy bell@ Tlajomulca? ¿Derrochando hermosura y sensualidad en su realidad de rancho grande? ¿Impresionando con su imagen de calendario?
En las últimas semanas, ha impactado de forma viral la designación por competencia de Ángela Ponce como Señorita España, la representante para concursar por el título Miss Universo. El morbo y hasta escozor no se debe a su belleza que es indiscutible por cierto, ni a su capacidad en el escenario que no está en duda, sino al sexo con el que nació quien se llamaba Ángel Mario. Sí, la belleza despampanante fue designado varón al nacer; sin embargo, al paso de los años terminaría siendo una de las dos personas transgénero que participarán en Miss Universo.
El concurso de belleza ya es, de por sí, desde hace tiempo, criticado por cosificar y estereotipar a la mujer; por definir una belleza “universal” dictada desde lo que quieren los varones ¡Y cómo no! Si Donald Trump lo había venido manejando históricamente.
El primer paso: tumbar el molde de belleza de mujeres con casi idénticas medidas, tonos de piel, largo de cabello y maquilladas con gioser. Punto logrado hasta ahora: bellezas algo étnicas y con diferencias de piel y rasgos (muy pocos, pero algo es algo).
Segundo paso: (redoble de tambores) “hombres” concursando en el concurso “top” de la “ belleza femenina”. Disculpe usted mi adorado y adorada Tlajomulcas, tanto entrecomillado, pero todo es subjetivo, todo es supuesto, todo es artificiosamente creado.
El punto que yo le vengo manejando en esta columna es la “molestosidad” con que los varones están tomando el asunto de que Ángela participe “como mujer”. ¿Qué callo les pisará a mis queridos machotes el que un “él” esté luciéndose tan bello?
¿Y si todo el susto es sentir “cositas” por un ser “empistolado”? ¿Y si es el miedo de que un espacio exclusivo para el “ganado” de los caballeros esté desestructurado?
Supuestamente, las críticas vienen porque los solidarios varones están defendiendo nuestro “territorio femenino”. ¿Será eso o que no quieren intromisiones en su corral de exhibición? Muchos andan indignadísimos pregonando que ellos prefieren a las mujeres… mortificadísimos de que nos vaya a quedar duda. Yo me pregunto si, ante la visión de Ángela en todo su esplendor, a quien quieren convencer de su ortodoxa heterosexualidad (o sea de su “machinez”) es a los demás o a ellos mismos.
Por otro lado, los organizadores del Concurso de Miss Universo “no dan paso sin huarache” y esta polémica les viene “como anillo al dedo”. El desdibujado concurso ahora adquiere un empuje extraordinario y casi gratuito en los medios y en el pensamiento de la colectividad. Míreme a mí, aquí, escribiendo acerca de un concurso de exhibición de ganado en lugar de analizar la realidad de un chico que era chica y trabajó para que su imagen interna combinara con la externa. ¿O usted qué opina?

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