Al gobernador le faltó un Pepe Grillo

Por Víctor Hugo Ornelas

El gobierno de Aristóteles Sandoval ha sido desastroso y en lo que queda de gestión lo será aún más, pues seguramente comenzarán a destaparse algunas situaciones que el gobierno que encabezará Enrique Alfaro no quiere heredar, entre ellas la crisis financiera por malos manejos del dinero de Pensiones del Estado, los problemas por los cuales no concluyen la Línea 3 del Tren Ligero, la opacidad con la que se ha manejado la Secretaría de Salud, las deficiencias presupuestales con cuentas que no cuadran en la Secretaría de Finanzas o las obras inconclusas con presupuestos elevados en Obras Públicas.
Parte importante de ese desastre no se debe únicamente al mal ejercicio de las funciones en los cargos públicos, se debe también a que jamás recompuso el camino, a que su gobierno se encerró en una burbuja que lo aisló de la realidad, a que se aferró a construir ideas de logros y no atacar lo que parecía destinado al fracaso.
Esto ocurre porque los servidores públicos suelen tener una práctica muy arraigada qué consiste en creer que todo lo que hacen está bien y también suelen hacerle creer a sus superiores que las cosas funcionan de manera adecuada y de esta forma, tienden también a creer que deben ocultar, negar y contradecir todo aquello que pone sobre la mesa la posibilidad de que algo no funciona de la manera en que lo esperan.
La diversidad de pensamientos tiene un valor trascendental para lograr el éxito en prácticamente todo, pero en un gobierno, ya sea Municipal, Estatal o Federal, se convierte en un elemento indispensable y paradójicamente casi ninguna administración lo tiene.
Cuando los funcionarios ocultan las cosas o tratan de disfrazarlas y se engañan a sí mismos pensando que todo está bien, realmente están alejando la posibilidad de convertir los problemas en una oportunidad de demostrar la capacidad de una administración pública para resolver aquello que le aqueja a sus ciudadanos, quienes finalmente votan por quienes ellos creen que pueden solventar las dificultades.
Aristóteles Sandoval se rodeó de gente que le dijo que todo estaba bien, que sus decisiones eran las mejores, le llenaron la cabeza diciendo que él era un estadista, el mejor de los gobernadores priístas del País, que él era la mayor representación del PRI en Jalisco y que podía incluso ser “candidateable” a la presidencia de la república.
Cualquier ciudadano jalisciense con un ápice de crítica sabría que todo lo mencionado está alejado de la realidad, pero el equipo de asesores, los funcionarios cercanos al gobernador y los que se dicen sus amigos, jamás le señalaron los errores, le aplaudieron cualquier cosa que se le ocurriera y lo veneraron sin darse cuenta del daño que le estaban haciendo.
El gobernador de Jalisco jamás se enteró que en la entidad que gobierna se apilaban cadáveres en cajas frigoríficas de un tráiler y que además este andaba paseándose por la ciudad como si fuera un atractivo turístico, tampoco ha hecho conciencia de que el “Gigante Agroalimentario” en el que dice que se ha convertido Jalisco, está lleno de sangre y ahora es parte del ingreso del crimen organizado.
Al gobernador, o su equipo de trabajo se le ocurrió criticar a nuestro País porque no se legaliza la mariguana como ha ocurrido en Canadá y asume que a eso es a lo que debemos la violencia y muerte que azota las calles y nadie le dijo que el contexto de mandar un mensaje de ese tipo no era el adecuado porque el Estado que dirige está bajo la vista del mundo por su morgue itinerante, la desaparición de personas y la violencia en sus calles y que de alguna manera justificar todo ello con la legalización de la mariguana era disparatado, porque algo es muy claro, antes de esa legalización, Canadá no tenía los niveles de violencia que tiene México y si mañana en nuestro País se legalizara dicha hierba, no se acabaría la muerte y violencia en el territorio nacional, pues esto es algo que se dejó crecer con el paso del tiempo y no se trata solo de mariguana, se trata de extorsión, secuestros, metanfetaminas, robo de combustible, tráfico de medicamentos, lavado de dinero y muchas cosas más.
Al terminar el mes de noviembre no tengo idea de qué podrá presumir el gobierno actual de Jalisco, posiblemente se mantenga aferrado a un mundo rosa que no existe, quizá se cuelgue de los pocos indicadores positivos que tiene el Estado y entonces no se retire con la vergüenza que debería sentir, pero lo que sí parece claro es que después del día en que entregue la administración, será difícil poder ver a Aristóteles como el emblema del PRI para reconstruirse, pues al actual gobernador de Jalisco le faltó un “Pepe Grillo” que le estuviera diciendo a cada rato que la estaba regando, y ahora, eso ya es demasiado tarde.

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