El Rincón de Tierra (Última entrega)

Por Octavio Guevara

La investigadora del COLMEX Victoria Lerner en su obra El Reformismo de la década de 1930 en México, sostiene que la década 1930 ha merecido una atención especial por parte de los interesados en la historia contemporánea de México, ya sean historiadores o politólogos. Esto se debe a que en esos años, particularmente en el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), se crearon algunas instituciones que perduran hasta nuestros días: el partido único de tipo corporativo que encabeza al singular sistema político mexicano, la central obrera (CTM), varias organizaciones patronales, la campesina (CNC) y casas de enseñanza superior como el Politécnico, la Universidad Obrera, etc.
Según Cárdenas, el gobernante que pretende encauzar a su país hacia la democracia tiene que empezar por ser un verdadero demócrata, y demostrarlo tolerando la oposición, por más cruda que se ejerza en el mitin, en la prensa, en la diatriba personal.
En este contexto y en términos más locales, el golpe final a los latifundios en Tlajomulco se dio de la manera siguiente:
El latifundismo llega a su final hacia la década de 1930 y 1940. En este mismo periodo en Tlajomulco los peones de las haciendas demandaron tierras para cubrir sus necesidades. El golpe mortal a la hacienda llegó tras la dotación de ejidos a los peones, pues significó falta de mano de obra y una merma territorial desde el interior de la propiedad. En el caso de San José del Valle, Santa Cruz del Valle y Concepción del Valle, la dotación de ejidos a los peones se dio de forma tardía, cuando ya otros pueblos habían sido agraciados con nuevas dotaciones, por concepto de ampliación, que abarcaron incluso la tercera parte de una hacienda previo a las reducciones.
La explicación a por qué se da de forma tardía la dotación de ejido a los peones, la respuesta se encuentra en el impulso al reparto de tierras, apoyo de la clase obrera, la educación socialista, y otros proyectos durante la presidencia de Lázaro Cárdenas. Así podemos entender que a estas nuevas poblaciones ya se les asignaba una parcela escolar.
Es interesante cómo las grandes propiedades fueron reducidas considerablemente e incluso abandonadas. La hacienda de la Joya fue abandonada por sus dueños luego de diversas dotaciones y ampliaciones de ejidos, hasta llegar a solo 179-91-42 hectáreas, mismas que fueron adquiridas por concepto de ampliación a San Lucas Evangelista en 1998, llegando así el final del predio. Esta familia, descendientes de Isidro Orozco, también poseía la finca de la Concepción, cuyo abandono provocó la destrucción del casco.
Se dio el caso de una migración de habitantes procedentes de lugares ajenos a Tlajomulco. Así se fundaron poblaciones como Unión del Cuatro, y los ánimos de obtener tierras incidieron en la pronta solicitud de dotación de ejido a los peones. Otra peculiaridad es que los antiguos trabajadores de haciendas no supieran manejar sus tierras, o que sus recursos económicos impidieran el cultivo durante dos años consecutivos, por lo que, pocos años después, verían privados sus derechos agrarios.
El tema de los ejidos en el siglo XX no puede entenderse si solo se enfoca al periodo posrevolucionario, debe estudiarse la situación agraria desde siglos atrás para comprender que a algunos pueblos se les dotó de tierras sin haber comprobado un despojo previo a su propiedad. Notoriamente injusta la Reforma Agraria para los hacendados, éstos buscaron las vías de evasión a las leyes por medio de las estrategias ya mencionadas, totalmente fallidas. Los peones de las haciendas al obtener tierras de forma tardía, sus dotaciones fueron de muy pocas tierras en comparación con los pueblos. Finalmente la nueva tenencia de tierra significaría un reto para los ejidatarios, pues algunos enfrentaron adversidades y perdieron sus derechos agrarios y otros acumularon más tierra.

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