Las alianzas no bastan

14222343_10154042050757515_7181493101406604774_nPor Víctor Hugo Ornelas

Dicen que en la política todo se vale. Una frase que aquellos que la ejercen la llevan hasta en el tuétano y por ello es que vemos que cuando se trata de ganar una elección, son capaces de hacer de todo, incluso de abrazarse de aquellos a los que alguna vez declararon como sus peores enemigos.
Si la estrategia puede generar los resultados que esperan o no, eso es algo que pronto vamos a descubrir, pues el primero de julio sabremos si la sociedad puede ser engañada o si tiene memoria y podremos darnos cuenta si vivimos en un País de borregos o en una nación pensante que puede anteponer sus principios e ideologías al momento de tomar decisiones.
En el plano nacional, salvo lo que tenga que decir alguno que otro independiente, habrá tres grandes protagonistas, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, el primero de ellos, ahora precandidato de la alianza del PRI, Partido Verde Ecologista y el Panal, con un PRI que recurrió a lanzar a un candidato “ciudadano” que por lo único que le denominan de esa manera es porque el tipo no es militante del tricolor, pero claramente está dispuesto a servir a esa agrupación política a cambio de portar la investidura presidencial.
El PRI además tiene dos grandes temores, uno, qué el sexenio caótico de Enrique Peña Nieto les pueda quitar votos y signifique perder la presidencia; y otro, que aquel que llegue a los pinos o mejor dicho al castillo de Chapultepec, porque ya anunció que no viviría en la residencia oficial, sea Andrés Manuel López Obrador, a quién verdaderamente le temen.
El PRI entonces acepta una alianza con dos partidos que siempre han vivido de la zozobra, de las migajas y de los pequeños acuerdos, pero que pueden ofrecer aunque sean pocos, algunos votos que en una contienda muy cerrada puedan quizá significar algo de ventaja.
La historia del PAN no es tan distinta, el blanquiazul por sí solo no podría ganar la elección por muy buena campaña que pueda hacer en este proceso 2018 Ricardo Anaya, pues los panistas también le temen a Andrés Manuel.
Por lo tanto sin la fuerza suficiente para ganar una elección por sí solos y aprovechando que el PRD y Movimiento Ciudadano tienen fuerza política focalizada en algunos puntos de la república, lo que podría significar una oportunidad para triunfar en los comicios, es cómo se conforma el frente ciudadano por México entre esas tres agrupaciones que hasta antes de que hicieran orgía electoral, nadie pensaba verlos avanzar de la mano.
Finalmente tenemos a Morena, partido que ha crecido de manera muy importante en las últimas fechas, al grado de posicionarse como una de las principales fuerzas políticas en México, aunque como toda fuerza, también tiene sus temores y por increíble que parezca, se parecen mucho a los de otros partidos, pues su abanderado Andrés Manuel López Obrador le teme a una nueva derrota y además seguramente se tiene miedo a él mismo.
La mala fama qué le han creado a AMLO a través de campañas de desprestigio que han perdurado la misma cantidad de años que el propio “Peje” ha intentado llegar a la presidencia de la república, aún generan secuelas y hay una parte importante de la sociedad que se cree todo lo que se dice del líder de Morena, exista o no fundamento en esas aseveraciones.
Andrés Manuel decidió no hacer Alianza como un acto de “congruencia” según lo dijo él mismo y sólo se apoyará con el Partido del Trabajo, que ha sido el eterno aliado de su causa, pero que no ha sido suficiente para poder lograr hasta el momento, el triunfo en la contienda Federal.
No obstante la manera en cómo se han conformado los grupos, podrían generar un efecto contrario al resultado que se plantearon obtener, pues hay panistas dolidos con el PAN, perredistas dolidos con el PAN y con el PRD hay emecistas que no pueden ver al PAN ni en pintura, y que en conjunto, ellos podrían inclinarse a votar por AMLO como un acto de rebeldía y de despecho.
Similar puede ocurrir en el municipio de Tlajomulco, donde los panistas que jamás estuvieron de acuerdo con la alianza con el PRD en 2015, han manifestado qué prefieren votar por el candidato del PRI a diputado local, que por aquel que sea propuesto por la coalición PAN-PRD- Movimiento Ciudadano.
Y no se diga a nivel estatal en donde no hay coalición alguna, muchos panistas molestos por las imposiciones de su comité nacional, efectuarán un voto de castigo y apoyarán a otro candidato que no lleve los colores blanco y azul.
Por eso, es que las alianzas no bastan. Por eso es que en la política también es importante la estrategia, pero podría ser más importante actuar con apego a una ideología y mantener un rumbo fijo aunque se trate de llegar a él con rutas diferentes.
Finalmente la elección de 2018 tendrá una serie de circunstancias que permitirán conocer los resultados de algunos experimentos políticos a los que se está apostado prácticamente todo el capital de los actores que encabezan y conforman cada proyecto, además de que en éste 2018 se tendrá una oportunidad inmejorable para darle una lección a los partidos y a los políticos que creen que con unir colores ya la tienen ganada.

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