El año que nos espera

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Por Aarón Estrada

El 2018 sin duda será un año trascendental para México, no sólo por que se define al nuevo presidente del País y el cambio o continuidad del régimen, sino por los retos en general que enfrentará la sociedad civil mexicana en ese año, de acuerdo a lo que se proyecta.
Un segundo gasolinazo, con una alza del 20 por ciento en la tarifa de las gasolinas, se proyecta para las primeras horas del 01 de enero. Aunque aún no se ha dicho nada de manera oficial, el precio podría llegar a los 20 pesos, según ha dicho la Asociación de Gasolineras de Jalisco.
De cristalizarse este segundo asalto a la economía familiar, esta será la primera afrenta que deberá de librar la sociedad mexicana. Mientras el salario mínimo apenas subió 8 pesos, es decir, menos del 5 por ciento, el combustible lo hará el 20 por ciento. Esta desfasado. El alza, además, sería una grave situación para los transportistas que trasladan alimentos de una región a otra en México.
La violencia derivada de la guerra contra el narcotráfico parece no tener freno, ni fin, es evidente su continuidad para el 2018. El año que termina, se fue como uno de los más sangrientos en la historia del México contemporáneo, superando el sexenio de Felipe Calderón con cerca de 15 mil muertos en el 2012, ya que éste año se cimbró con 21 mil muertos, por la violencia ascendente en nuestro País. Pero esa cifra podría aumentar en el próximo año.
Sumado a esa crisis, la recién aprobada Ley de Seguridad Interior que faculta a las fuerzas armadas labores de policías civiles en el nuevo código de justicia penal, favorecerá los actos violatorios de los derechos humanos. La Organización de las Naciones Unidas, incluso ya se promulgó en contra de dicha ley, pero a los diputados, senadores y presidente de la República, pareciera importarles poco que se violente con esa nueva ley de acuerdos internacionales de derechos humanos a los que se ha suscrito el Estado Mexicano.
Con la entrada en vigor de esa ley, se proyecta agudice la crisis en derechos humanos, que ha sido su carta de presentación de este sexenio, cuya cúspide de esa horrible postal, yace en la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en Iguala, Guerrero, la noche del 23 de septiembre de 2014.
Sumado a todo esto, comenzará otro saqueo formalizado, al modificarse –otra vez por los senadores y diputados – la Ley de Biodiversidad, que permite la explotación de mineras en reservas ecológicas y áreas naturales protegidas. De entrar en vigor, representa una de los peores ataques ambientales en la historia, agudizando la guerra de despojo a las comunidades indígenas sobre su territorio.
Sólo con estas afrentas, el panorama no es alentador para el 2018. Sin embargo, en julio se presenta nuevamente la única oportunidad civilizadora de un cambio de régimen, que es con el voto. Aunque las cartas presentadas son en su mayoría más de lo mismo, se deben buscar los proyectos más convincentes, para que la realidad cambie en el corto, mediano y largo plazo.

Viene un año complicado, pero nada que no hayamos podido superar los mexicanos.

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