La sociedad el verdadero motor del País

1Por Víctor Hugo Ornelas

No cabe duda que cuando la sociedad mexicana tiene un objetivo en común y se une para conseguirlo, no existe fuerza que se pueda resistir a esa suma de voluntades, aunque por otro lado, resulta triste tener que afrontar que esa unión se demuestra únicamente en momentos trágicos y situaciones adversas.
Estoy seguro que existen cientos de personas que se encuentran con vida gracias a la unión y solidaridad que mostraron miles de ciudadanos durante el temblor de 1985 y que lograron rescatar de entre los escombros a gente que conforme pasaban los minutos, las horas y los días, perdían las esperanzas de sobrevivir.
En aquella ocasión, las autoridades se vieron rebasadas por la tragedia, los mecanismos de respuesta no fueron suficientes y ante esa falla de gobierno, los ciudadanos tomaron la iniciativa y se encargaron de escarbar, remover escombros, establecer mecanismos de comunicación, dotar de víveres a los rescatistas, atender a los lesionados; los ciudadanos se convirtieron en la primer fuerza de reacción y las autoridades en complemento, que por supuesto fue indispensable para responder de manera adecuada a la tragedia, pero no fueron primordiales.
32 años después la historia se repitió, un sismo afectó parte del centro del País y con ello a la ciudad capital, decenas de edificios se colapsaron, cientos de personas quedaron atrapadas entre los escombros, muchas fallecieron, otras esperan a que alguien las localice, las escuche, las rescate, y otra vez, la gente común, los estudiantes, los carniceros, oficinistas, repartidores, amas de casa, los comerciantes, todos ellos son quienes han mostrado la mejor versión del País, un País que se ha derrumbado una y otra vez pero que no está roto, que tiene una sociedad sólida, capaz de sacarlo adelante ante la adversidad.
Quedó expuesta también la debilidad del sistema de gobierno, la tibieza del presidente de la nación, que sigue pensando que está en campaña, que sigue atrapado en un mundo donde gobernar es salir en la foto, visitar los lugares en desastre cuidando no mancharse los zapatos, sonreír e invitar a los ciudadanos a tomarse una selfie, caminar por las zonas afectadas como turista.
Gobernar es mucho más que eso, gobernar requiere carácter, requiere que aquel que lo hace, imponga con su presencia, que inspire a actuar, que inspire liderazgo, que cuando lo vean la gente esté esperando sus palabras para coordinarse, que se ensucie la camisa, se hiera las manos, que colabore en los rescates, que ponga el ejemplo; algo que lamentablemente en México no tenemos a nivel nacional y son pocos los casos que podrían rescatarse en lo estatal y municipal.
Una vez más la gente es la que con su esfuerzo y sacrificio, con cada ladrillo que retiran, con cada artículo que donan, con cada minuto que invierten en ayudar a los demás, está demostrando en dónde se encuentra la fortaleza de este País, se encuentra en la gente, los mismos que con el pago de impuestos sostienen los salarios de quienes deben resolver las cosas por obligación, porque para eso se les paga.
Las muestras de que los ciudadanos son el verdadero motor de México están a la orden del día, sin embargo, no entendemos que tenemos ese poder y desgastamos demasiadas energías en conflictos absurdos, en que sí una escultura ofende las creencias, en que sí las personas pueden o no elegir sus preferencias sexuales y cómo vivirlas, en cuál religión debe practicarse, en qué partido político es mejor o peor, en fin, nos pasamos el tiempo atendiendo cosas que en el fondo no importan.
Tampoco entendemos que caminar como una unidad es lo que nos llevará a transformar la realidad en la que vivimos, ¿porqué los periodistas deben luchar por sus derechos? ¿Porqué las mujeres deben luchar por erradicar la violencia contra ellas, ¿porqué los homosexuales deben luchar por tolerancia?, ¿acaso no sería más sencillo que la exigencia fuera general?, sería más sencillo si todos peleamos por los derechos de los ciudadanos, de facto, ningún periodista tendría que pugnar por los suyos; todos deberíamos también luchar por erradicar la violencia en el País y ninguna mujer tendría entonces que buscar como detener la violencia contra ella, de igual forma si predominara la tolerancia, no habría un homosexual que tuviera que pedirla para quienes comparten una preferencia sexual distinta.
A este País le hace falta mucho por hacer, pero a nosotros como sociedad, nos falta entender que tenemos que caminar juntos no solo en las desgracias, caminar de la mano en la construcción de una mejor nación todos los días.

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