CONAGUA, CEA Y SIAPA irresponsabilidad en el manejo de agua

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Aarón Estrada

El acuífero de Toluquilla es una de las principales fuentes de abasto de agua potable para los habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara, sin embargo, debido a su sobre explotación, fundamentada por la propia Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) esta fuente de abasto que cubre una basta región geográfica de la Metrópoli, no depender de ella es colapsar el servicio de abastecimiento de una cuarta parte de la ciudad y más de la mitad del territorio de Tlajomulco de Zúñiga.
Desde hace más de una década la CONAGUA como la Comisión Estatal del Agua (CEA) ha demostrado con estudios técnicos la pérdida de volumen de este acuífero, que pese a las lluvias no alcanza a recuperarse, pérdida a la que han demostrado que ha sido por la disminución de zonas de recargas de suelos, que ahora ha cambiado su uso y en ellos se han edificado viviendas de interés social.
La crisis de recuperación de agua por la que pasa el acuífero cada vez es más grave, pues al año crece el desarrollo inmobiliario sobre su superficie, aumenta la demanda de servicio de abastecimiento urbano y disminuyen los espacios de capacitación de agua pluvial.
Pero con el paso de los años, instancia como la CONAGUA y CEA ha hecho nulo trabajo para promover un proyecto hídrico racional en el sitio, obras de recargas de los mantos friáticos del acuífero y principalmente, no ha trabajado en más de tres sexenios estatales y federales, en un nuevo esquema de abastecimiento de agua potable para esa región de la Metrópoli.
Al igual que hace 100 o quizás 200 años, la CEA ha permitido al Sistema Intermunicipal de Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) seguir utilizando el método arcaico de pozos de agua para abastecer la demanda de la población e industria.
Desde su creación del SIAPA hace más de 30 años, este no ha sido lo suficientemente capaz en mejorar, innovar y fomentar un distinto sistema de abastecimiento, toda sus obra siempre ha sido depender de fuentes de abasto como es el acueducto Chapala, el acuífero del Valle de Atemajac, Tesistán, San Juan de Dios y Toluquilla, generando en ellos una sobre explotación.
Ahora que 12 ejidos del Valle de Toluquilla, en conjunto con dos uniones ganadera locales de Tlajomulco, Tlaquepaque, una asociación de empresarios del Periférico Sur, vecinos organizados de Zapopan, levantaron la voz para impedir que el SIAPA habilite cuatro pozos sobre el acuífero Toluquilla, lo hacen porque saben la tragedia que sería el secar ese acuífero y la crisis humanitaria que habría en un futuro si no se cuenta con esa fuente de abastecimiento.
Al no contar con agua pierde además el valor de sus propiedades parcelas, predios rústicos o urbanísticos, caería su valor en el mercado, pero además de ello, la actividad agropecuaria de uno de los pocos cinturones verdes que quedan en la metrópoli, se extinguiría.
Los ejidatarios no demandan sólo que el SIAPA pare sus nuevos pozos de 800 metros de profundidad, sino además exigen a las instancias correspondientes, los tomen en cuentan en el manejo hídrico de esa cuenca, y que principalmente sean responsables en el diseño de nuevas formas de abastecimiento y proyectos de recuperación de los mantos friáticos, con la intención de cuidar un patrimonio fundamental como es el agua de ese manto.
En al menos una década la CONAGUA, CEA y SIAPA, han sido irresponsables en el cuidado de ese acuífero y omisos en el saqueo irregular con pozos sin permiso que se han abierto sobre el manto, su cuidado, recuperación y conservación.
La corrupción e impunidad podrían estar detrás de la crisis de abasto que tiene hoy el acuífero de Toluquilla, pero lo importante es que aún estamos a tiempo para revertir una crisis de agua en la zona.

Tipos de acuíferos

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