50 sombras más oscuras del CAT

hugo color 2016

#ColumnaDeOpinión por Víctor Hugo Ornelas

En un Municipio donde existen serios problemas de movilidad, múltiples dificultades sociales, problemas ambientales, de inseguridad y muchos otros, el tema que todos traen en la boca, o para evitar confusiones, del que todos hablan, consiste en una conversación vía mensajes de texto entre una mujer y un servidor público, al que por decirlo de manera decente pero muy literal, lo exhibieron con las manos en la masa.

El asunto parece que no pudo haber ocurrido en otro lugar más que en este Tlajomulco mágico, por momentos surrealista, donde bien podemos ver un hipopótamo caminando por las calles, a un policía disparándose él mismo al pie por accidente, miles de peces flotando panza arriba, un ratero detenido una decena de veces y vuelto a poner en libertad, el nacimiento de los mototaxis y unas fiestas patronales que terminan en golpes.

Se trata de un Municipio un tanto sui géneris para describirse, gobernado por un grupo político que se ha expandido en el Estado como las pulgas en un perro callejero, y que todo pinta para que este 2018, se posicione como la primera fuerza política de la entidad, ¿que cuánto les pueda durar? eso, ya es otra historia.

En fin, en un Municipio de este tipo, llama la atención que lo más relevante dentro del Centro Administrativo Tlajomulco, sea la historia del funcionario que actualmente permanece separado de su cargo por andar como burro en primavera, demuestra el morbo y la doble moral de nuestros queridos funcionarios, que parecen ver mucho más grave ese tema, que los problemas que aquejan a los ciudadanos o los propios temas de corrupción que todos se empeñan en justificar.

En el caso del funcionario “apasionado” por así decirlo, evidentemente no tiene defensa, el tipo  se equivocó a nivel personal y cayó redondito en las intenciones de la persona que difundió los mensajes, pues no sólo se tomó la molestia de crear múltiples grupos de WhatsApp por medio de los cuales exhibió la conversación, sino que supo ir llevando la plática de tal manera que el otro se ahorcó solo.

No puedo dejar de pensar que esa persona que difundió la información, violó el código civil y también podría haber violentado la ley de protección de datos personales, pues sería interesante saber cómo consiguió los números telefónicos de todos esos funcionarios a quienes conformó en un grupo de manera involuntaria y luego les mandó información que ellos tampoco pidieron conocer, pero vaya que la han disfrutado, cosa que a nadie le importa, porque les resultó más relevante el debate sobre sí el “tambache” del funcionario era real o no.

El tener un cargo público se presta en diversas ocasiones para abusar del mismo, sólo debemos de ponernos a ver cuántos embarazos en el Municipio se atribuyen a personas que estuvieron prometiendo “un trabajo” a muchachas crédulas, o cuantos contratan a alguna joven a cambio de un favor de carácter corporal, o a cuantas las han contratado por “bonitas” y “acuerpadas”, sin importar su formación académica o su talento intelectual.

Tampoco creo que se trate del primer servidor público que cae en un jueguito como ese, podría incluso asegurar que en los celulares de decenas de servidores públicos existen historias  dignas de usarse como guión en cualquier película nocturna del Golden Choice, y cuya única diferencia tienen con el ahora separado de su cargo, es que, o no son tan mensos, o no se han topado con alguien que se los quiera fregar.

Pero más allá de eso, llama la atención que la reacción del Municipio fuera así de pronta y expedita, todavía el contralor municipal presumió haber resuelto el tema con la separación del cargo de este funcionario que además pertenecía a su dependencia, pero se hace “pato” cuando se le cuestiona por la directora de programas sociales que tenía a familiares en la lista de beneficiados, o sobre el juez municipal que golpeó en horario laboral a un empleado de una gasolinera, o sobre el funcionario que se duerme en horario y lugar de trabajo, o el servidor público que hace negocio con el servicio de pipas de agua, con ellos, simplemente no ocurre nada.

En el caso del funcionario y los mensajes, tal parece que la respuesta del Municipio fue moralista, de reacción inmediata a un escándalo que comenzó como un chisme, fue el propio Municipio donde a través de un comunicado ambiguo, anunciaron la “destitución” sin fundamentar una denuncia formal, la cual entiendo hasta el momento no existe, por lo que incluso el funcionario podría llevar el caso a un tema jurídico y lo más seguro es que ganaría.

En los mensajes tampoco se puede asegurar un acoso como tal, pues la interlocutora hasta animó al servidor público a mandar fotos donde saliera su cara, foto que fue el acabose del tipo, que aparentemente no fue sometido a un proceso administrativo adecuado, o al menos, fue muy distinto al que reciben empleados que han cometido actos de corrupción.

Por ningún motivo se pretende defender o justificar al ex trabajador del Ayuntamiento, si existe un acoso como tal se debe incluso denunciar penalmente, pero por favor y sin albur de por medio, “midan con la misma vara”, o avisen cómo proceder para que se castigue a un servidor público que actúa de manera irregular, ¿o apoco lo que tenemos que hacer es exhibir su cachondez y sus miserias?

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