Princesas , guerreras o lo que les dé la gana

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Columna de opinión por #BlancaBravo

¿Cómo está usted?, ¿Cómo pasó ésta complicada semana de condescendencias?

En los noticieros fueron y vinieron declaraciones de altos funcionarios o representantes de organizaciones. Las comentaristas decían “hasta el Presidente de la cámara tal o cual declaró que las mujeres tenemos derecho a…” ”el Diputado sutano afirmó la necesidad de apoyar a tal causa femenina” y todas complacidas con la magnanimidad de los señores hacia nosotras. Los emperadores ceden y conceden en palabras,  pero no caen los imperios.

Lo mismo sucede con el rey de las masculinidades poseedoras del mundo que, por un día  en esta semana,  si bien no cae, al menos baja condescendientemente su nivel hasta el de las féminas y les regala su diez de mayo chiquito: el Día Internacional de la Mujer. Discursos van y discursos vienen- todos tan domingueros como pasajeros-, estadísticas de delitos contra las mujeres son emitidos por simple moda de un día, foros de damas adineradas y con poder que hablan de “las necesidades de las mujeres” se dan por docenas. Rosas por ramos, cartelitos  y tarjetitas son recibidas por princesas de bien, quienes vestiditas de encaje rosa los aceptan con un suspiro propio de su delicado género o por el contrario, son rechazados por las mujeres renegadas de su género. Y no hablo, en específico, de princesas enamoradas de princesas, de lesbianas pues, sino de princesas que anhelan montar un corcel e ir a matar al dragón nomás para salvarse a sí mismas o al todo o a la nada Pero, qué tan príncipe se ha de ser para no terminar siendo la princesa inútil a la que se le tiene que hasta cepillar el cabello. ¿Cuál es el punto justo?

Le viene a la mente alguna de esas luchadoras sociales, feministas aguerridas que en traje sastre,  atuendo de judicial o güipil bordado andan hablando del empoderamiento de la mujer, de la emancipación, de la equidad, de alcanzar la plenitud y pasan su vida sin pareja hombre o hijos porque nomás no es lo mismo decirlo que hacerlo al lado de una pareja embebida en la cultura de dominación machista. Más que criticadas han sido ellas por andar de rejegas “alborotando la gallada” ni pensar que un marido “deje” a su esposa andar con tales “juntas”. Pero qué sería de la sociedad sin la lucha (a veces enfermiza) de estas “mujeres-príncipe-guerrero”. Quién más ofrendaría su maternidad o su deseo de ser débiles a veces, para salvar a las frágiles princesitas de piel tierna y llena de moretones.

Finalmente, el Día de la Mujer es sólo un pretexto para repensar el rol que cada mujer quiere jugar en su cuento de hadas particular.  Con flores o con espada; con caballo y armadura cinco tallas más grande o con corona y vestido a juego. El punto es sentarnos a entender qué queremos cada una de nosotras mismas. No está mal que haya justicieras que a patadas quieran abrir la entrada a la equidad; gracias a ellas se escucha que alguien está llamando a la puerta. No es lo peor ser el ama de casa que cuida niños y con eso es feliz. Tampoco, quien se posiciona en alguna de las tonalidades de grises intermedias y que con ello aporta a su propia vida, está equivocada. Lo importante  es SABER que se quiere y ser fiel a ello. ¿O usted qué opina?

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