Transporte público indigno sin solución

aaron

Columna de opinión por  #AarónEstrada

Fallido ha sido en este sexenio de Aristóteles Sandoval, la implementación general de un nuevo modelo de transporte público basado en el método ruta – empresa, con unidades dignas, que generen una mejor seguridad para los usuarios, así como establecer un sistema diferente de pago, en donde no se distraiga al chofer, entre otros lineamientos que no se han logrado cumplir en Jalisco, ni mucho menos en Tlajomulco.

Es lamentable que el transporte público en este Municipio, el de mayor crecimiento, sea a la vez el más arcaico, con menos rutas y unidades, algunas incluso obsoletas, pero eso sí, estas ya cobran siete pesos por usuario. Tenemos un servicio tan indigno con el resto de otras localidades, que pareciera que somos menos ciudadanos los de Tlajomulco, que los que viven en Guadalajara o Zapopan.

Todos los usuarios del transporte público que viven en el Municipio, han sido testigos de las omisiones y violaciones a la Ley de Movilidad del Estado en las que incurren los prestadores de este servicio en algún momento determinado, ante los ojos de la Policía Vial de Jalisco. Lo que asoma a todas luces contubernio entre las autoridades con los prestadores de este servicio, llámese la empresa que sea, donde en medio están los usuarios, a quienes se suponen se deben las empresas concesionarias y los servidores públicos que las regulan.

Sumado a todo ello, el sistema de Transvale, que en este Gobierno se denominaron bienevales, en subsidio al transporte público de estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad, no ha representado en materia económica un beneficio para los concesionarios, dado que el canjeo por esos vales hacía el Gobierno de Jalisco, es un procedimiento largo, engroso, por lo que los chóferes prefieren traficar con estos y lo usan en algunos casos como moneda de cambio o lo revenden a mismos estudiantes. Haciendo un circulo viciosos de estos vales de beneficencia pública.

En esta situación, aquí han quedado a deber el Poder Ejecutivo, con su Secretaría de Movilidad del Estado, su Instituto de Movilidad, sus áreas de control en el servicio de transporte público, pero gran parte es de los concesionarios del transporte público. Pero también los usuarios han sido omisos en exigir un servicio digno para ellos.

Lo triste de esta interminable historia, es que no se asoma voluntad política para avanzar, el Instituto de Movilidad tiene más de tres años haciendo un estudio para definir un nuevo esquema de transporte público en el Municipio, y su anunció jamás llega, no se ha presentado y si somos honestos, no creemos que se presente en este sexenio.

Todo indica que a Tlajomulco se les fueron seis años de un Gobierno del Estado que jamás mostró interés en solucionar ese problema, y se fueron dos administraciones municipales, que no generaron el suficiente eco o fortalecimiento en llevar esta demanda de los ciudadanos a una acción de soluciones. Falta de atención que vino a deteriorar la calidad de vida de quienes vivimos afuera del periférico, ante una visión centralista, mezquina y de colores políticos que efectuaron quienes tenían la solución en el ejercicio público para ofrecer un transporte público digno.

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