El primer fracaso de un gobierno

hugo color 2016

Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

Para dar a conocer sus proyectos y acciones, los gobiernos de todos los niveles convocan a ruedas de prensa, envían comunicados y hacen reuniones vecinales, donde hablan maravillas de lo que pretenden llevar a cabo y generan expectativas importantes sobre ello.

En muchas ocasiones los mensajes son huecos, y los proyectos decepcionantes, muchas otras, son realmente buenas ideas que tienen objetivos claros, bien definidos y que en lo general puede llegar a significar una aportación importante para el bien común, sin embargo, el gran problema que tienen las administraciones públicas es que las cosas se queden en el discurso.

No hablamos de obra pública, sino de políticas públicas, de decisiones que se toman a nivel administrativo y su desarrollo va encaminado más al desarrollo de actividades y conductas que seguirá el gobierno en cuestión, sobre determinado tema, por ejemplo la austeridad, el uso responsable de vehículos oficiales, el respeto a la mujer y la lucha contra la violencia.

En cuanto el mensaje es enviado, en cuanto se da a conocer cualquiera de estas políticas, no falta el funcionario que las viola, que las pasa por alto o simplemente las ignora, y entonces su desempeño no se apega a esa visión de gobierno que se ha propuesto la administración, y por lo tanto, ese proyecto, idea o política, está destinada al fracaso.

Los servidores públicos tienen entre sus obligaciones el conducirse de manera ejemplar dentro de la sociedad, no solamente es un tema que la ley les obligue, también es un asunto de obligación moral, algo que de plano muy pocos conocen, y a la par de que existe una política sobre el respeto a la mujer, su empoderamiento y la lucha contra la violencia de género, hay funcionarios que tienen prácticas que van en contra de todo esto, que piden favores sexuales a mujeres como condición para darles trabajo, y no sólo eso, además las tratan como objetos, y fijan sus ojos en la belleza que esta mujer pueda tener, por encima del talento que posee.

No se puede hablar de mejorar la imagen urbana cuando son los propios funcionarios quienes la ensucian, cuando el mismo día en que se anuncia la limpieza de propaganda en postes y alumbrado, trabajadores de alguna dirección pegan publicidad municipal en ellos, porque justo en ese instante, el gobierno pierde credibilidad.

No se puede convencer a los ciudadanos de respetar las normas viales, de tener consideración sobre los demás, cuando el funcionario que está a cargo de un vehículo oficial, se estaciona en línea amarilla, obstruye rampas para discapacitados e invade banquetas.

Tampoco pueden esperar que los ciudadanos crean las políticas de austeridad cuando por las calles circulan servidores públicos en autos del Municipio en horas que no son laborales, cuando pierden juicios por omisión de sus actividades o ineptitud de trabajadores, o cuando en la nómina se pueden encontrar familias enteras viviendo del erario público.

No se puede hablar de éxito cuando algunos funcionarios optan por no interesarse en los proyectos que no forman parte de la dirección a la que se encuentran adscritos, porque ellos “no tienen nada que ver” con equis o zeta tema, porque no hay un compromiso con el Municipio que les paga.

De nada o de muy poco sirve para la imagen de un gobierno, que algunos trabajadores se quiebren la espalda en sus jornadas, que trabajen y desquiten el sueldo, si son minoría con respecto a los que creen que tomarse una selfie en algún evento público y luego subirla a redes sociales, es haber cumplido con su trabajo.

Con qué cara puede pedir un Municipio a sus ciudadanos que cumplan con sus obligaciones y estén al corriente del pago de sus impuestos, si tienen trabajadores que no cumplen en lo más mínimo con las actividades por las que se les da un salario y que forman parte de sus responsabilidades básicas.

Antes de convencer a los ciudadanos de lo que sea que quieran hacerlo, los gobiernos de todo nivel, deben convencer a sus trabajadores de lo que quieren hacer, empaparlos de los ideales políticos, de la filosofía que perseguirán y de la manera en que deben conducirse, deben dejar de solapar a vividores y comenzar a llenarse de gente servicial, comprometida y responsable, de esas, hay mucha ahí afuera rogando por una oportunidad para demostrarlo, una oportunidad que quienes toman las decisiones, decide desperdiciarla con el lambiscón que le diga que todo está bien y se la pasa enalteciendo su figura, desperdicia esos puestos para llenarse de bufones del rey, cuando lo que se necesita es tropa, mucha tropa que dé la cara por los pueblos a los que pertenece..

 

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