Inicia la Cuaresma

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Columna de opinión por Octavio Guevara

A pesar de ser una cuestión netamente religiosa, la cuaresma trae consigo una serie de cambios que  afectan a propios y extraños. Unos días antes del inicio de este tiempo litúrgico, en varios lugares se celebra el tradicional carnaval; debe celebrarse los cuatro días previos al Miércoles de Ceniza, es decir, arranca un sábado para concluir con el famoso Martes de Carnaval, y así, al día siguiente, iniciar con la Cuaresma.

Después de la fiesta carnavalesca, el miércoles de ceniza (este año el 05 de marzo), inicia la cuaresma y termina justo antes de la «Misa de la Cena del Señor» en la tarde del Jueves Santo. La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús al vivir durante 40 días en el desierto previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo Judío por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

Creyentes o no, la gastronomía en la mayoría de nuestros hogares cambia el menú ordinario por uno muy singular: gran variedad de platillos que tienen como ingrediente principal pescado o mariscos y vegetales.

Los primeros cronistas de nuestra historia que relatan el encuentro de la cultura occidental con la mexicana, dan amplio testimonio del profundo espíritu religioso de los pueblos indígenas y de cómo este espíritu abarcaba también las costumbres y hábitos alimentarios; es decir, existía toda una tradición gastronómica vinculada a las creencias y ceremonias religiosas.

Por ello no es de extrañar que al realizarse la conquista espiritual por parte de los españoles, se produjera un cambio en los hábitos alimentarios propios de las fiestas religiosas, para adaptarlos a los usos y costumbres que exigía el ritual de la nueva religión. Surge así una cocina cuaresmal y la cocina navideña en la Nueva España, por ser estos dos ciclos en torno a los que gira la liturgia cristiana. Estas tradiciones, que perduran hasta nuestros días, pueden decirse que son, en su esencia, prehispánicas, porque los protagonistas son platillos indígenas. Los guisos de Cuaresma conforman una tradición gastronómica mexicana, la cual se enriquece con elementos aportados por la cocina hispánica.

En lo que se refiere a la tradición culinaria cuaresmeña, está dominada por dos elementos rituales: el ayuno y la abstinencia. El ayuno, porque obliga a la realización de un solo alimento, es la comida principal del día; en cuanto a la abstinencia, como su nombre lo indica, está prohibido el uso de las carnes en todas sus variedades, pero no el de los vegetales y los pescados, los cuales pueden ser ingeridos en toda su variedad.

La gastronomía mexicana, como ya vimos, aporta al mundo vegetales que son de consumo universal, como: la papa, las calabazas, los camotes, el maíz, los chiles, los aguacates, los nopales y muchos más, protagonistas de las llamadas Vigilas de Cuaresma. Así surgen infinidad de guisos elaborados cuidadosamente, por lo que la cocina cuaresmeña es una tradición gastronómica de muy alta calidad.

Este inicio de la cuaresma es un tiempo de preparación; los creyentes mediante el ayuno, oración, caridad, abstinencia y penitencia; y los no creyentes se preparan a los distintos festejos propios del carnaval y como mexicanos todos estemos preparados para degustar nuestra gran gastronomía “patrimonio de la humanidad”, según la UNESCO, desde el año 2010.

 

 

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