¡No te acabes gobierno, que te quiero pa’ mis hijos!

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Columna de opinión Aarón Estrada

El caso de omisión donde se señala un posible desfalco de un millón de pesos en el Registro Civil de Tlajomulco, es de llamar la atención por varias aristas.

El primero es que por fin a punto de cumplirse media administración, parece que las dependencias encargadas de combatir la corrupción se han puesto a trabajar en ese ámbito y entraron con todo a poner orden en esa área, cuya investigación salió de usuarios simulados, así como de las observaciones en los procedimientos que les hizo la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (COFEMER) en materia de regulación de trámites y servicios del Gobierno de Tlajomulco.

Mismas omisiones que en gran parte son responsabilidad del Gobierno del Estado, por el método tan flexible a la corrupción que posee el Poder Ejecutivo de Jalisco para expedir actas de cualquier Registro Civil de la entidad. En ese punto, al cierre de la investigación, de acuerdo al resultado que se tenga, moverá al Gobierno de Jalisco, en este caso a la Secretaria General de Gobierno, quienes son los responsables de estos trámites.

Derivado de este caso sale a flote –un secreto a voces- el tema de los vínculos en el cargo público que hay entre servidores públicos del Municipio, con otros funcionarios o representantes de elección popular, y esa especie de herencia de los puestos como si se tratara de cargos sindicalizados de empresas como PEMEX o la CFE.

Es en específico el caso de José Luis Medina Zaragoza, quien hasta enero pasado era el director del Registro Civil de Tlajomulco, padre de la diputada local Adriana Medina, quien antes de irse al Congreso de Jalisco fue directora de esa misma dependencia. Es decir, todo quedó entre familia.

Pero ese es sólo un ejemplo de muchos casos más donde los servidores públicos de primer nivel, incluido algunos regidores y regidoras, metieron en la nómina a sus familiares, con el amparo de la ley o ceguera y complicidad de los órganos de control administrativos. Quienes con la misma nómina en mano, podrían constatar el parentesco, pero no lo hacen porque no los dejan, o no se atreven y pensando mal, no les importa hacer su trabajo en materia de corrupción.

Es evidente para muchos que los conyugues trabajan incluso hasta en las mismas áreas, o los hijos y sobrinos despachan en el mismo escritorio. Quienes son un poco menos grotescos, mandaron a sus conyugues, o más bien acomodaron a sus parejas en otros gobiernos municipales, en respeto a la ley.

Pero los mismos funcionarios que tienen a sus familiares en la nómina, lo dicen con tanta sencillez, no sabemos si sea por desfachatez o ignorancia del desconocimiento de las leyes, o de plano porque para ellos la corrupción es como beber agua, pero demuestra la calidad de personas en estos casos, donde primero vieron por el interés económico propio de su conyugue, su familia y su bolsillo.

Que mala memoria tienen o viven con amnesia los que hoy nos gobiernan, se quejaban de Ernesto Díaz, de Guillermo Sánchez, de Antonio Tatengo, del nepotismo que había en sus administraciones, y ahora, no ven que están repitiendo las mismas circunstancias, sólo con la diferencia que los salarios son mejores que los de hace 10, 18 o 20 años.

Decían muy críticos hace 10 años, ¡mira nada más Tatengo tiene a toda la familia en la nómina!, que los primeros, que aquél metió a su esposa a trabajar, que éste es sobrino de fulanito, etcétera, etcétera, etcétera, se espantaban. Les gritaban corruptos, rateros, y ahora que esas historias se repitan, no pasa nada, todo tranquilo, les dicen a sus críticos que no se fijen en eso, que vean el desempeño de la administración, etcétera, etcétera, etcétera, evaden hablar de casos evidentes de nepotismo y corrupción, tráfico de influencias y párenle de contar.

Lo lamentable, es que reflejan así el exterior, que bien sumarse a una campaña, a un proyecto de gobernanza municipal cada tres años, no es para que cambie la situación de bien común entre los vecinos, sino como una bolsa de trabajo, fácil y sencillo, por hacer campaña, ante la falta de oportunidades laborales en la iniciativa privada, que hay fuera del presupuesto, en estos tiempos de Peña Nieto.

Por eso hoy al igual que hace 10 años en los tiempos de Tatengo en la nómina, “no te acabes ayuntamiento que te quiero pa´mis hijos”. Mientras que la percepción de corrupción que tienen los ciudadanos sobre su Gobierno Municipal, no cambia, si no creen, esperen los resultados de la próxima encuesta de un medio informativo conocido.

 

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