Responsabilidad civil, tarea obligatoria

hugo color 2016

Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

Tarea de todos sin lugar a dudas, son los momentos de crisis que nadie quiere vivir, son molestos, estresantes, tienen efectos negativos y diversas consecuencias, por lo que esos momentos requieren acciones en lo individual y colectivo, para que los estragos que puedan dejar sean menores. El tema del gasolinazo, pone a prueba la capacidad de la clase política desde el nivel municipal a la estatal, y por supuesto el federal, pero también un caso como éste pone a prueba a los ciudadanos como principal motor de este País. En ese sentido ha habido respuesta por parte de prácticamente todos los sectores y no es para menos, pues aunque mucha gente aún no lo entiende, no lo termina de digerir o simplemente no le preocupa el asunto del incremento al precio de los combustibles, esto viene a cambiar la dinámica de toda una nación en materia económica, política, de participación ciudadana, y en muchos otros que todavía no dimensionamos. La mejor respuesta hasta el momento, la ha tenido el sector empresarial el cual se negó a firmar un acuerdo elaborado por el Gobierno Federal, al considerarlo superfluo, inconsistente y débil para hacer frente a la situación que nos aqueja, por lo que este sector dejó en evidencia que los representantes del sector obrero y los titulares de las diversas secretarías de gobierno no son más que una bola de agachones cobardes, que siguen los intereses de un grupo y no los de una nación. La peor respuesta por otra parte, ha sido la del Gobierno Federal, que con sus acciones parecería estar gritando a los cuatro vientos lo poco que le importa este País, primero al hacer un anuncio, de la relevancia que lo es el gasolinazo, mientras el presidente estaba de vacaciones, y segundo porque se aferró a esa decisión al asegurar que era la mejor, pues otras habrían sido peores, sin embargo nueve días después del anuncio, ya cuando la nación estaba hecha un caos con actos violentos, marchas, saqueos y un brutal descontento social, dio a conocer la creación del fondo de contingencia, y dijeron qué harían lo necesario para cuidar la estabilidad de las familias mexicanas, pero entonces, yo me sigo preguntando, sí eso nos dicen hoy, ¿qué carajo estuvieron haciendo los últimos cuatro años? Otras reacciones vienen provenientes del Gobierno del Estado y de gobiernos municipales; el ejecutivo básicamente se ha enfocado en no subir la tarifa del transporte público, algo que de entrada puede generar la aprobación de los usuarios pero que a la postre podría afectar de manera considerable el servicio, tomando en cuenta que su principal insumo es el combustible y este les cuesta cuatro pesos más por litro a lo que costaba hace escasos 15 días, Así que las consecuencias de esta medida las podríamos ver en aproximadamente un mes. Todo lo demás que dijo el gobernador, es simplemente algo que está fuera de sus manos, no se decide ni en tres días, ni en sus atribuciones, sino las federales, además de que no impactarán los bolsillos de los ciudadanos, en tanto que las propuestas de los naranjas también parecen tener cierto camino largo y tortuoso pero que en algún punto debía comenzar. Finalmente, en lo que le toca a los ciudadanos, la presión que estos han podido ejercer a través de protestas marchas y manifestaciones, es importante pero sus dividendos son limitados, en ocasiones hasta nulos, pero son esas protestas a lo que se ha limitado el movimiento social, cuando el campo de acción es muchísimo más amplio que eso. Los mexicanos hemos demostrado que podemos organizarnos comunicarnos y ponernos de acuerdo para convertir los 15 años de una desconocida, en el principal tema nacional, pero somos malos para por ejemplo, ante un gasolinazo advertir por redes sociales, o a través de mensajes, sobre cuáles gasolineras brindan un servicio adecuado, y cuáles no, en cuál estación de servicio nos rinde el gasto y en cuál no. Hemos quedado a deber en organizarnos para estirar la mano a nuestros vecinos o conocidos que no tienen automóvil, y aunque viajan a un lugar que se encuentra dentro de la ruta de destino de aquellos que sí tenemos coche, no nos ofrecemos a dar un aventón y así disminuir su gasto, o quizá compartirlo, y de paso liberar un poco la saturación del transporte público o la cantidad de vehículos en las vialidades. Hemos fallado al no lograr entender todavía que vender nuestro voto a cambio de una despensa, puede traer consecuencias graves, también hemos fallado al creer que todo es culpa de alguien más y nosotros somos víctimas, cuando la realidad es que a los monstruos los hemos creado nosotros mismos y la manera en que juegan con nosotros es porque así se los hemos permitido. La tarea por hacer en una crisis como la que atravesamos actualmente es muy basta para la clase política de todos los niveles, para los empresarios y para nosotros mismos, y tal como ocurría en la escuela, tenemos que hacerla.

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