Gasolinazo, el apocalipsis del sexenio

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Columna de opinión por Aarón Estrada

Coraje, indignación, marchas, protestas, bloqueos carreteros, en casetas de cobro, paros camioneros, saqueos, un estado de anarquismo, sin autoridad que vele por la soberanía nacional y una sociedad dispersa en un espiral, entre indignación, frustración, encanijada, pero también otra, ajena a su propia realidad y una peor, que ha mostrado lo que es saqueando lo que puede como animales de rapiña, es el reflejo de la peor crisis de inicio de año que ha vivido México en los últimos 30 años.

La liberación comercial de la gasolina, como resultado de la Reforma Energética, en el momento cuando los precios del combustible están por los cielos en el mercado internacional, es calificado por diversos analistas políticos, financieros y sociólogos, como el más grave error político de Enrique Peña Nieto y su sexenio, que a partir de este mes, parece ya se fue al carajo.

El gasolinazo, fue el resultado de abrir al mercado internacional e inversiones extranjeras la extracción de petróleo, refinación, producción de hidrocarburos y derivados del oro negro, que durante los últimos 60 años, fue patrimonio del País, mediante Petróleos Mexicanos (Pemex). Es ahora una empresa, libre de competencia mercantil ante el mundo y descobijó a todo un País, a su gobierno principalmente.

El alza en las tarifas de las gasolinas, se da también por un Gobierno Federal, que como nunca antes, tiene los peores índices de popularidad, de acuerdo a encuestas de diferentes casas editoriales.

El denominado gasolinazo, que enfureció a ricos y pobres por igual en México, trajo como consecuencia una bola de nieve en picada, que generó otros daños colaterales a nivel nacional, reflejo real del ser, de cada una de las sociedades que conforman a este País.

Por un lado, la sociedad civil organizada, desarrolla marchas de protestas civil y pacífica en las principales ciudades del País. En Jalisco, hubo marchas prácticamente en todos los municipios con población superior a los 100 mil habitantes, Puerto Vallarta, Lagos de Moreno, Ciudad Guzmán, Autlán de Navarro, Tepetitlán, Zapotlanejo, salvo en Tlajomulco, cómo si aquí no afectará el incremento de la gasolina.

Del sábado 31 de diciembre a ayer jueves 5 de enero, hay más de 36 marchas de protesta contra el alza de combustible y más de 500 en todo el país, no hay estado, sin ciudadanos que no protesten.

En mucho otros, los transportistas decidieron parar en carreteras y autopistas, bloquearon el paso en esas vías federales, en una más se tomaron casetas de cobro, dando el libre tránsito a quienes circulaban por esas vialidades.

Por otra parte, en el centro del País, principalmente en el Estado de México e Hidalgo, se aprovecharon las protestas y bloqueos, para que un grupo de la sociedad, mostrará su peor rostro, saquear, robar y valerse de la Ley de la Selva, mostrar, que estamos en una tierra sin autoridad, con un gobierno incapaz de poner orden, en un escenario, como si se tratará de un apocalipsis.

Y el Gobierno Federal, con Enrique Peña Nieto, se presentó cuatro días después a dar la cara, actuó como el mal padre. Me duele que te duela hijo, pero tenlo por seguro, que es por tu bien y me duele más a mí, palabras más palabras menos, así se resumió su mensaje. Su rostro, semblante y mirada, decían otra cosa, era como si estuviera sepultando a un familiar, despidiéndose de algo para no verlo jamás, en duelo interno, de fin de todos los tiempos. Un gobierno en estado de shock, salió con ese rostro a enfrentar su peor error político.

Lo más triste de esta historia que apenas comienza, es ver a un grupo de la sociedad mexicana, que aprovechó la crisis para saquear y robar tiendas de autoservicio, mostrando su verdadera cara y por la otra un gobierno miope, sumido en su propio shock de su avión en picada que se ha creado una esfera irreal, como mecanismo animal de autodefensa para no responder, un presidente sin rumbo, con ganas de que concluya su sexenio.

Álvaro Delgado, periodista de la Revista Proceso, uno de los más críticos del actual gobierno, sentencia en su más reciente columna, con una frase la respuesta mexicana.  “Hay que reconocerle a Enrique Peña Nieto su notable capacidad –la única más visible– para joder a los mexicanos. El mega gasolinazo es prueba de este distintivo tesón. Pero también a los compatriotas hay que celebrarles su aguante: Uno tras otro, como los peleoneros de arrabal, absorben los golpes completitos, gimen un rato y a lo que sigue”.

Lo peor del gasolinazo está por venir. En marzo el precio cambiará diario, podría vender hasta en 18 pesos el litro de magna, el dólar llegaría a 23 pesos para ese entonces y al cierre de 2017, cuya inflación, el impuesto de los pobres, estaría por arriba del 5 por ciento, es decir, un incremento generalizado en todos los productos de la canasta básica de ese porcentaje. Proyección económica insostenible para una familia que se mantiene con menos de seis mil pesos al mes.

 

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