La madrina de Ana Guevara

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Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

¿Qué tiene de diferencia Ana Gabriela Guevara a un ciudadano promedio?, hablamos de una atleta mexicana que puso en alto el nombre del País en competencias internacionales, dentro de una disciplina en la que México no figuraba.

Una atleta que logró sobresalir a pesar de la corrupción que se desarrolla dentro del ámbito deportivo, situación que supo aprovechar para inmiscuirse en la política, por lo que ha ostentado algunos cargos públicos, el más reciente, nada más y nada menos que senadora, es decir, la señora de alguna manera tiene una trayectoria que no se puede equiparar con la de un mexicano promedio, y por ello es que ha sobre salido.

Lo anterior le brinda a Ana Gabriela Guevara la categoría de figura pública, sin embargo, en el tema legal, la señora es exactamente lo mismo que cualquier otro mexicano, pues la constitución le otorga derechos a todos los ciudadanos, y no hace distinción entre un tipo de perfil u otro; ¿Entonces por qué carajo las autoridades sí lo hacen?.

A inicio de semana, Ana Guevara fue víctima de una agresión derivada de una discusión vial en la Ciudad de México, la mujer fue golpeada por varios tipos, (según su versión), y debido a las lesiones que sufrió tuvo que recibir atención médica, posteriormente, ofreció una rueda de prensa en la que narró una y otra, y otra vez, lo que había ocurrido, además, varios medios de circulación nacional dedicaron un espacio en su portada para abordar el tema.

Por su cargo, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México inició las investigaciones correspondientes para dar con los agresores, y en cuestión de horas, dos de ellos ya fueron identificados, además, un diputado ofreció recompensa por quién ofrezca informes que ayuden a localizar a estos sujetos, y el tema está en el escritorio de muchos servidores públicos que dejaron de hacer las cosas en las cuales se enfocaban, para poder dedicarse al tema de la ex velocista.

Porqué la autoridad actúa de esa forma con Ana Guevara y no lo hace de la misma manera cuando la víctima es Juan Pérez, y por qué los medios le dedican un espacio tan importante y varios días de seguimiento a ella y no a fulano o zutano, pues la respuesta es sencilla, seguimos siendo clasistas, nos movemos por temas banales, despreciamos a las personas que “no son nadie” cuando ante la ley todos somos lo mismo.

Nuestra manera de pensar nos hace ver normal que en un país con alto índice de inseguridad, como es el nuestro, los políticos cuentan con escoltas pagados con dinero público, pero los ciudadanos de a pie, no tienen acceso siquiera a una policía con las herramientas necesarias, donde resulta insuficiente la cantidad de policías en la calle para al menos cubrir la norma oficial que recomiendan las naciones unidas como mínima para tratar de garantizar la seguridad.

Vemos normal que se anteponga la atención a personas con cierto “nombre” o “cargo” aunque su necesidad sea la misma o incluso mejor que la de otra persona “cualquiera”, incluso por morbo, chisme u otras extrañas razones, hay quienes aplauden ese tipo de situaciones y se mantienen al pendiente de las mismas.

Con acciones como estas, el gobierno demuestra su verdadero interés, demuestran que quieren quedar bien ante la opinión pública, que son elitistas; demuestran que cuando se dedican a trabajar, pueden lograr las cosas, pero cuando no tienen interés, el ciudadano tiene que rogar para recibir atención junto con malas caras, que a final de cuentas no resolverán nada.

Debido a que las oportunidades no son las mismas para todos en este país, no todos los ciudadanos podemos ser velocistas y brillar en una olimpiada, tampoco podemos llegar al senado de la república, no todos podemos ser figura pública, pero todos somos mexicanos, y eso le debería bastar a las autoridades para tratarnos de igual manera, eso, nos debería bastar a nosotros mismos para así exigirlo, y así también predicarlo.

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