Los XV de Rubí y Lady Wuuu conmigo, quién contra mí: El Gobierno

hugo color 2016

Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

Cuando las cosas van mal, que por lo regular es bastante seguido, resulta común que los simples mortales, con los dedos apretando los pelos de la cabeza, miremos hacia el cielo y nos preguntemos ¿Por qué?, por qué ganó Donald Trump, por qué tenemos la clase de gobernantes que tenemos, por qué no triunfamos en el deporte, por qué a México, por qué.

La respuesta está frente a nuestras narices, pero es complicado que una sociedad como la nuestra se siente a mirar qué fregados hay frente a las narices, y por lo regular estamos esperando que las respuestas caigan del cielo, cosa que en esta ocasión sí ocurrió, aunque no precisamente provino de un lugar celestial, sino de uno bastante polémico y cuestionable, las redes sociales.

Sí usted ha estado en la lela durante la semana, y no sabe ni un detalle sobre Rubi (así, sin acento) y sus XV años, le cuento; Rubi es una niña, cuyos padres tuvieron la grandiosa idea de hacer una invitación a la tradicional fiesta de quince años, el problema es que lo hicieron a través de redes sociales, y aunque la invitación iba dirigida a los habitantes de su pueblo, bueno, pues millones de mexicanos tuvieron acceso a ella y se generó todo un fenómeno social del que todo mundo habla, y ahora Rubi, y sus padres, son celebridades nacionales.

Otra nueva estrella que surgió en recientes fechas es Eduardo Arías, apodado #LadyWuuu, que es un vendedor de tacos, fanático del grupo menudo, y que durante una entrevista a las afueras del auditorio donde se presentarían los tipos que en su juventud fueron figuras de la cantada en Latinoamérica, no ocultó su emoción y lanzó un grito al final de cada frase, que lo catapultó a la fama nacional, al grado de que ahora firma autógrafos, ha sido contratado por grandes marcas para temas de publicidad y ya tiene su agenda llena para presentaciones y entrevistas.

En el mismo lapso en que surgieron los XV de Rubi y #LadyWuuu, en el país ocurrieron otros asuntos que han pasado completamente desapercibidos, por ejemplo, la renuncia de Agustín Carstens al Banco de México, el anuncio de la Organización de las Naciones Unidas, sobre la crisis que vive México en el tema de narcotráfico, el país fue declarado “paraíso para el mercado negro”, se implementó una nueva tarifa de salario mínimo en el País, y los senadores (al menos) se aprobaron bonos navideños millonarios.

Sin embargo todo esto último, aunque resulta coyuntural, y que seguramente incide, o incidirá de manera directa en la vida de los mexicanos, ha pasado de noche frente a los ojos de la nación, y la mayoría se concentra en los temas que hacen reír, y no solo eso, su necesidad de afecto y atención los ha llevado a “subirse” al carrusel de la idiotez y querer ser parte del chiste, entonces publican, difunden, cuentan, comparten y dedican tiempo a leer y buscar información sobre estos acontecimientos, lo que nos ofrece un reflejo del por qué, México se encuentra sumido en un hoyo que cada vez parece más profundo, cuando tiene todas las posibilidades, en cuanto a recursos, de ser una potencia mundial.

México no camina porque su sociedad se distrae con cualquier tontería y enfoca sus energías en divertirse, por encima de cuestionar, informarse y fiscalizar a sus gobernantes, quienes por su parte, de manera contraria, sí están bien informados, y sí saben cómo funciona esto, por ello, esas personas tienen cuatro o cinco coches de más de 500 mil pesos, grandes mansiones y sus hijos van a las mejores escuelas privadas, mientras que la clase trabajadora, tiene que quebrarse la espalda para llevar alimento básico al hogar, se tienen que andar chutando las flatulencias y el hedor de la axila ajena en una unidad de transporte público, en la que debe viajar más o menos igual que como transportan a los puercos que van a ser sacrificados en el rastro.

De nada nos sirve que un gobierno pueda invertir millones en la remodelación de una plaza pública y sus calles, cuando los ciudadanos no tienen la educación y civilidad de respetar el espacio, circulan en sentido contrario, usan de pretexto una fiesta religiosa para embriagarse, golpearse unos a otros, aparearse como animalitos y encima, tienen el descaro de llamarle “tradición”, y para cereza en el pastel, las autoridades eclesiásticas y civiles, no solamente lo permiten, sino que contribuyen y forman parte de ello.

Como sociedad somos tan primitivos,  que cualquier idiota puede gobernarnos, cualquier persona sin las mínima preparación, se puede convertir en regidor de un Municipio, o diputado en un Estado, cualquier secretario (o sea gato particular), se toma la atribución de mandar llamar ciudadanos, amenazarlos y presionarlos en la oficina del presidente cuando este no está, y mientras tanto, la gente en la babosa, feliz con el chiste de los XV años de una desconocida, el afeminado grito de un fanático y la borrachera de su plaza.

Bravo, hemos logrado adecuar la edad media a los tiempos de las redes sociales, hemos aprendido a tener el pie del poderoso sobre el cuello mientras sonreímos y aplaudimos por ello.

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