México solicita “dictador” con carácter de urgente

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Columna de Opinión por #AarónEstrada

Para bien o para mal, la muerte de Fidel Castro Ruz, cimbró a toda una nación, un continente y el planeta. Después del Comandante, ya no será lo mismo en Cuba, Latinoamérica y el hemisferio.

El hombre fuerte de Cuba, el contrapeso real de América ante los Estados Unidos, el tigre de la política internacional del hemisferio y aliado de los grupos progresistas de todo el continente durante 60 años, falleció a los 90 años el viernes pasado, en La Habana.

De inmediato las reacciones cimbraron al planeta, en Florida, principalmente en ciudad de Miami, miles de cubanos, que salieron de las isla después de la revolución cubana, festejaron en las calles la muerte de al que consideraron “el dictador”, murió el mal, dicen, sin por alguna razón es coincidencia, en Florida es el mismo estado que le dio el triunfo a Donald Trump para ganar la presidencia de Estados Unidos.

En otras partes, como en Rusia, España, Ecuador, Venezuela, salieron miles de personas a depositar sus ofrendas y pésames a las embajadas cubanas. Sí al mismo que muchos de sus cubanos que viven fuera de esa nación, llaman dictador.

De inmediato los debates, sobre los contrastes que dejó la Revolución Cubana para los cubanos y el mundo fueron el debate. Algunos en México, aplaudían la muerte del que consideran “dictador”.

Ese dictador, que con sus ideales revolucionarios puestos en la práctica como forma de gobernar, en 50 años, transformó a toda una nación en derechos universales de salud, educación, trabajo y alimentación.

 Castro el dictador, que encamino a su nación a ser declarada libre de analfabetas desde los 90`s, donde todos los cubanos tienen garantizado el acceso a la universidad y concluir una carrera profesional de manera gratuita.

Donde en esa misma década de los 90´s decretó que ningún niño en toda la isla, viva en condiciones de calle o pobreza alimentaria. Se tiene la cobertura alimenticia universal para toda la población de manera balanceada, la cual de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud tiene la menor tasa de obesidad del continente.

Y si hablan de salud, los cubanos están por encima de Estados Unidos, Canadá, obviamente México, Brasil, al ser una referencia en materia de curación de enfermedades como el cáncer, diabetes. En ese país rebelde del continente, se tiene garantizado el acceso universal a la salud. Nada de sacar fichas o esperar a que te den una consulta con especialistas dos meses después como ocurre en nuestro país en los servicios de salud públicos.

Pero más allá de eso, en esa isla, no existe el dengue, chikungunya o zika. Contrario a México, ahí es de risa, saber que una persona se muere por la picadura de un zancudo. Así como es impensable que se cobre por usar una autopista que debiera de ser libre, o que se tengan rechazados en las universidades públicas.

En materia de seguridad, Cuba como el resto del mundo, no se salva del tráfico de armas, droga, piratería y trata de blanca, pero contrario a México, crímenes de esos se castiga de inmediato y presenta la menor tasa en el continente de violencia. Allá no hay balaceras en las calles, narcobloqueos, ni mucho menos, el crimen organizado cobra plaza a los comercios y bares, ahí si hay autoridad. Eso sin contar que los cubanos tiene uno de los mayores servicios de inteligencia, el cual ha burlado una infinidad de golpes de estado -obviamente promovidos por Estado Unidos – así como los más de 200 intentos de atentados contra Fidel Castro por parte de nuestro vecino del norte.

En Cuba se aplica la ley, si se roba un celular o cartera a un turista o extranjero, es casi de cadena perpetua, en México, dejan libre por falta de pruebas a quien ha robado 10 veces en la misma zona, o a extranjeros que se vincularon al crimen organizado.

Todos estos logros, pese al bloqueo comercial que impuso EU contra Cuba a principios de la 1951, con motivo del triunfo de la revolución cubana. Bloque que imponía sanciones económicas elevadas a toda empresa, particular o industria que hiciera acuerdos comerciales de alimentos, servicios, bienes y recursos energéticos hacía la isla.

Ese gran pie encima de la economía cubana, no fue obstáculo para que no se cumplieran los principios de la revolución que encabezó Fidel Castro en 1950.

Un País alfabetizado, sano, alimentado, con cultura, deporte e impartición de justicia sobre sus gobernados, son los legados de Castro para el mundo. Algo que no sucede en Estados Unidos, ni mucho menos en nuestro País.

México necesita con urgencia un “dictador” con estas características. Si alguien conoce alguno, favor de presentar currículum con ese nivel de experiencia y logros. Antes de que nos quedemos sin País, con más pobres, más violencia y más muertos por la picadura hasta de un mosquito.

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