No se puede combatir a los gandallas siendo gandallas

hugo color 2016

Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

La calle se encuentra llena de personas abusivas y con malas intenciones, esa definición encaja de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, en el término: Gandalla, es decir, la calle está atiborrada de gandallas.

Para la gente que tiene buenas costumbres, lo anterior resulta todo un problema y una molestia, caminar sobre una banqueta y tener que esquivar cubetas, baldes, mesas, sillas, maniquíes, y un sin número de cachivaches, es algo a lo que el peatón no se debe enfrentar.

El ciclista tampoco debe de parar su curso para no chocar con algún anuncio publicitario, que algún genio de la microempresa se le haya ocurrido montar en el carril exclusivo para este transporte, tampoco debe de pararse para dejar pasar a un motociclista que se cree dueño de la vialidad y circula por donde quepa su unidad.

Basado en cosas como lo anterior, una agrupación de la sociedad civil vio su nacimiento, con el propósito de combatir a los “gandallas”; como nombre, después de quebrarse la cabeza, decidieron auto nombrarse “poder anti gandalla”, o sea que desde un inicio dieron muestras de que la cosa no era precisamente lo más noble que hay en esta ciudad.

Al usar la palabra “poder” dentro de su apelativo, la cosa ya no pintaba bien, el concepto puede tomarse como dos cosas, la facultad o capacidad para hacer algo, o bien, algo que nadie pueda impedir, y francamente al verlos actuar me voy más por pensar en que su creación comenzó por lo segundo mencionado en este párrafo.

La iniciativa suena bien, parecía adecuada, necesaria incluso, tan es así, que en este Semanario se les abrió espacio y otorgó el espacio principal de una edición para dar a conocer su existencia y la labor que prometían desempeñar.

Sin embargo, el problema que hay al darle un manazo a un niño, sin explicarle el por qué lo ha recibido, es que se está aplicando un castigo, pero no se está generando una solución, y así aplica la manera de operar de este grupo, incauta y sanciona basados en un reglamento que le da a los ciudadanos una guía del cómo conducirse, pero no le otorga facultades para castigar a quien no lo haga.

Resulta que este grupo comienza a combatir a los “gandallas” siendo precisamente eso, unos “gandallas”, que como primer medida optan por castigar, por sancionar, por aprovechar la ambigüedad de la ley para hacer una labor que presumen, pero que no aporta realmente a la sociedad, no del modo en que se está haciendo.

Todas las personas, debemos entender que además de gandallas, hay gente sin educación, gente que carece de cortesía, ignora las normas civiles, y por supuesto, en su vida tocó el manual de urbanidad y buenas maneras de Manuel Carreño, es decir, son un completo desastre en eso de convivir con otros seres de su especie, y cuando alguien llega y los señala por una de estas conductas, por naturaleza se sienten agredidos.

Esta iniciativa anti gandalla no educa, no socializa, no dedica tiempo a explicar las infracciones, no concientiza, no genera sinergia positiva, no promueve buenas prácticas; de manera contraria, por la manera en que están operando solamente generan molestia, desconcierto, enojo, encabronamiento y animadversión, algo que por supuesto lastima a la sociedad y no aporta en lo más mínimo.

La iniciativa es atractiva, al menos en lo teórico, pero en lo práctico no se puede aplicar como se está haciendo, incluso, es una iniciativa que no puede llevarse a cabo en Tlajomulco de la misma manera que se hace en Guadalajara, porque aunque la ley aplica igual para las demarcaciones, su estilo de vida, sus costumbres y dinámica social no es la misma, y se debe abordar a cada grupo de manera distinta.

No podemos actuar de manera primitiva esperando que la gente entienda a golpes, porque a golpes se comporta, el verdadero cambio se propicia con acciones que modifiquen la forma de actuar porque se generó conciencia, a través del dialogo, del trabajo constante y del entendimiento, y no por temor a ser castigado.

Lo que no han entendido muchas personas es que las leyes de Newton aplican no solamente para la física, y en este caso, La tercer ley de Newton establece que siempre que un cuerpo ejerce una fuerza sobre un segundo cuerpo, el segundo cuerpo ejerce una fuerza sobre el primero cuya magnitud es igual, pero en dirección contraria a la primera, algo que seguramente veremos la próxima vez que a los anti gandallas se les ocurra salir a las calles de Tlajomulco

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