Entre “ler” y “haiga”, ansina nos la llevamos

hugo color 2016

Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

La figura del servidor público a todos los niveles está desgastada, poco a poco, la gente comienza a perder respeto por estos hombres y mujeres que creen que por pertenecer a un Gobierno Municipal, Estatal o Federal, están por encima de los demás ciudadanos, cuando la realidad es que en gran parte, tenemos a funcionarios no de bajo; de bajísimo nivel.

En la semana, el Secretario de Educación a nivel Federal, un tal Aurelio Nuño, participó en un evento público en el que de su boca salieron una sarta de palabras mal pronunciadas, para ejemplo solo pondré uno de los enunciados que dijo – pues no se trata de hacerle sangrar las pupilas, solo de informarlo – “pus orita los van a llevar para que vayan y puedan tener los libros que les gustan para que los empiecen a ler”.

Así tal cual, el titular de la Secretaría de Educación demostró que lo que menos le importa es la educación de los niños, y se dirigió a ellos con esa falta de respeto, aunque no contaba con que una pequeña de ocho años, se le acercó y de manera discreta lo intentó corregir “No se dice ler, se dice leer”, pronunció la niña a regañadientes, pero el bruto de Aurelio Nuño no escuchó bien y tuvo la ocurrencia de ponerle el micrófono a la alumna que repitió la frase, pero que en esa segunda ocasión se escuchó en todo México, debido a que la transmisión logró captar cada una de las palabras.

En ese preciso momento, Aurelio Nuño perdió credibilidad, y perdió el respeto de muchos ciudadanos, que sí de por sí ya se cuestionaba cómo es que el tipo se convirtió en el titular de una de las secretarías más importantes, y que después de su papelote, lo hayan hecho con mas razón.

El asunto va más allá del secretario de educación, habrá que preguntarnos cuántos Aurelios Nuño habrá en el país con cargos públicos, que al escucharlos hablar notamos que dicen “fuistes”, “trajistes”, “pensastes”, “dijistes”, “cercas”, “nomás”, “voltiar”,  u otras como “súbete pa’arriba”, “bájate pa’abajo”, “métete pa’dentro”, “salte pa’fuera”; cosas que sí las sumamos a una pésima actitud, es decir, falta de preparación + pésima actitud + arrogancia, bueno, nos da como resultado una ecuación de terror, mantenida con dinero público, así que, quién es más menso, ellos que no están preparados, son groseros y arrogantes, o uno que los mantiene.

La preparación de los servidores públicos es un asunto de primera necesidad, el hecho de que lleguen a un cargo a cualquier nivel por andar lamiendo botas durante la campaña es común, pero eso no quiere decir que nos debamos quedar con el tipo que entró a la oficina sin experiencia, para ello los gobiernos gastan millones de pesos en cursos y talleres; pero resulta que muchos de los servidores públicos que son enviados a alguno de estos cursos, asisten de mala gana, no ponen atención, y para lo único que acuden es para tomarse una foto con un papel que posteriormente colgarán en algún lugar de su casa en un marquito que muestra de manera directa su mediocridad.

Para resumirlo un poco más, funcionario que no se quiere preparar, es un funcionario que no sirve, así de simple, el mal ya está hecho, hay mucha gente que no tiene la preparación académica necesaria, pero eso no implica que no puedan crecer ya teniendo la chamba.

Cuando un ciudadano acude a un gobierno hay dos opciones, que se vaya enojado y desilusionado, o contento y satisfecho por el trato, y eso dependerá no solamente de que se le resuelva el problema, sino de un trato amable, educado, del poder interactuar con una persona preparada, que sepa escuchar, y sí sabe escuchar seguramente sabrá hablar; una persona que inspire respeto y no nos de coraje y decepción.

Un adecuado desempeño de un funcionario comienza desde el cómo se dirige a la gente, después vienen muchas exigencias, pero lamentablemente, en este país donde la educación es un asunto que le vale madre a la mayoría de las autoridades, por el simple hecho de que mientras más ignorante sea el ciudadano más fácil se le puede ver la cara, por ello es que en este momento, entre el “haiga”, el “cercas”, “no le puedo ayudar” y “ler”… ansina nos la llevamos.

Ansina

De ansí.

  1. adv. desus. así.U. c. rur.

Fuente: Real Academia Española 

 

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