El Kevin, el juez Juan y la Ley de la Selva

 

aaron

Columna de opinión por #AarónEstrada

El Kevin, hace nueve años, no era lo que es hoy. De niño, era una inminencia en la escuela primaria y secundaria donde estudiaba en San Sebastián el Grande, con bastante destreza y habilidad sacaba las mejores calificaciones de su grupo, gustaba del deporte y convivir con sus amigos. Era un adolescente con un futuro prometedor.

Todo cambio, cuando sus padres se separaron y el quedó en manos de su abuela, quien biológicamente no tiene la energía para estar al pendiente de un adolescente, que es una maquina de cambios constantes y vitalidad. De ahí el Kevin N, dejo de ser el ejemplo en su escuela, ya no acudía, tuvo necesidades económicas y sus habilidades, llevaron a cumplir esa necesidad de la forma más sencilla posible: robar, delinquir en su comunidad.

Desde entonces, el Kevin, centro toda su energía juvenil, en ser un dolor de cabeza y peligro para los vecinos de su comunidad, así como para gran parte de San Sebastián el Grande y los policías municipales, quienes más tardaban en detenerlo, que en volverlo a buscar en las calles, porque ya había salido libre.

Hace unos meses brincó a la fama, a la mala fama, de todo el municipio y el Área Metropolitana de Guadalajara, por haber sido por novena ocasión por el supuesto delito de robo a casa habitación, pero 72 horas después fue puesto en libertad por un juez con menos de cinco años de experiencia en el cargo, que consideró, el que Kevin N, fue detenido sin el debido proceso, porque los policías no fueron los agravantes del supuesto delito y por esa razón quedo libre.

La escandalosa decisión de este juez de nombre Juan J., puso en evidencia la exquisita impunidad que ronda en los pasillos de quienes imparten la justicia en el estado, sin miope capacidad para dar solución a un problema de seguridad en una comunidad, pero principalmente como desde los escritorios de la legalidad, se alimenta la ilegalidad en las calles.

El caso, que en otros países del mundo sería de lo más burlón y absurdo, digno de la ciencia ficción, acá en nuestra realidad cotidiana, demostró que por más que se aprueben leyes, se tenga un nuevo código de justicia penal con juicios de oralidad, respeto a los derechos humanos, etcétera. El fondo de todo, esta en quienes tienen el martillo de mando, para impartir justicia.

Hay ciudadanos que no denuncian, por policías corruptos que no los atienden, pero en el fondo porque también hay jueces ineptos, corruptos y sin trayectoria profesional para aplicar la justicia. Ese es el espiral de la impunidad que vivimos. Gracias a el Kevin, se explicó a todos, porque en este municipio, estado y país, en materia de seguridad, se aplica mejor la ley de la selva.

Por eso comprende –más no se justifica- que ciudadanos hartos de los Kevin y los jueces Juan J., se organicen por las noches, armados con bats, palos, piedras y lo que encuentren para cazar delincuentes en sus comunidades. Es lo que ya esta sucediendo en Chulavista durante las madrugadas, pero también en otros puntos de la metrópoli como en colonias de Zapopan y Tonalá.

La ley de la selva, es más convincente para muchos pobladores, ante las deficiencias y fallas garrafales que presenta el sistema de impartición y procuración de justicia. La violencia como cura para la violencia, a ese es el peligroso rumbo que esta tomando esta sociedad. Así se construye comunidad en los hechos, hoy en día.

 

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