El circo y sus espectadores

hugo color 2016

Columna de opinión por #VíctorHugoOrnelas

En México hay una sola cosa que es peor que la corrupción y la impunidad, que la inseguridad y las crisis económicas y sociales, y esto es que la clase política agarre esos problemas y los haga un espectáculo público.

Sin concentrarse en lo que realmente importa, los actores políticos montan un circo cuya función se transmite en radio y televisión, periódicos y revistas, trasciende en las fronteras del internet y se apodera de la agenda pública en un país donde los principales temas deben ser el cómo resolver asuntos de seguridad, educación y combate a la pobreza entre otras cosas.

En Jalisco la función de temporada es cortesía del Gobierno del Estado, el Partido Revolucionario Institucional y Movimiento Ciudadano, que se traen una batalla política que se libra en los pasillos del Poder Judicial y la comisaria tapatía, pues MC, que tiene grandes posibilidades de lograr dirigir el poder ejecutivo estatal y que controla el Poder Legislativo, al tener al Congreso del Estado en la bolsa, solo tendría una asignatura pendiente para redondear una victoria total y controlar Jalisco: hacerse del control del Poder Judicial del Estado.

Por su parte el PRI, de manera un tanto patética, sostiene una campaña que tiene por objeto golpear en medida de lo posible a Movimiento Ciudadano y aunque saben que su victoria en 2018 puede ser inminente, al menos aspiran a recuperar algunos municipios como Tlaquepaque y muchos más en el interior del Estado, así como mantener una presencia importante en el Congreso de Jalisco y no soltar completamente el poder.

La estrategia de MC, – que hasta el momento podríamos decir es la que ha funcionado – ha tenido sus frutos y lograron que cayera el magistrado presidente, Luis Carlos Vega Pámanes, que saldrá por la puerta trasera del Supremo Tribunal con la etiqueta corrupto, delincuente y criminal, además de que tienen en la mira a Leonel Sandoval, padre del Gobernador, Aristóteles Sandoval y quién realmente tiene el control del poder judicial en Jalisco.

Por su parte el PRI, le tira a golpear un pez menos gordo entre los naranjas, su intensión es hacer renunciar al comisario de seguridad, Salvador Caro Cabrera, que se encuentra en el ojo del huracán por los resultados de sus exámenes de confianza, en uno de ellos, se registra una calificación reprobatoria, en otro más, una calificación aprobatoria, y el problema es que ya no se sabe cuál es el valido.

Sin embargo, aunque Caro Cabrera se viera obligado a renunciar a su cargo en la policía tapatía, le espera su lugar en el Congreso, donde tiene licencia, y sin lugar a dudas, como diputado le daría varios dolores de cabeza a los tricolores, por lo cual no podríamos precisar como victoria el que el comisario deje su cargo, sí es que esto llega a pasar.

Lo que no se vale es que estos temas se conviertan en un circo político, un espectáculo del que los partidos buscan sacar la mejor tajada, y que por supuesto no es un asunto estatal o exclusivo, sino que es la constante en el ámbito nacional, municipal, hasta delegacional cuando es necesario, pues con la justificación de que en la política y en el amor “todo se vale”, esto se convierte en un cochinero.

Javier Duarte le partió su madre a todo el estado de Veracruz, la situación financiera se encuentra por los suelos, endeudados, sin recursos, en crisis, la entidad es un caos, y cuando lo que realmente importa es atender este problema y solucionarlo en beneficio de sus habitantes, la escena que vemos es la de un gobierno federal abanderado por el PRI, negándole un rescate financiero a un estado que desfalcó un priista, y todo por el hecho de que el que entrará en funciones en febrero próximo, será un panista, y ayudar al estado sería ayudar a un contrincante político.

Un asunto de vergüenza, como vergüenza es el hecho de que hace un par de días, me ofrecieron una entrevista con el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, un tipo que habrá que decirlo, inteligente y capaz de convertirse en el candidato del PAN a la presidencia de la república, un tipo que le podría comer el mandado al niño nice de Ricardo Anaya y a la gris Margarita Zavala.

Antes de la entrevista, incluso a lo largo de todo el sexenio de Moreno Valle, lo que se habla de Puebla es una maravilla, sin embargo cuando el encargado de prensa se entera de una pregunta “incomoda” que pretendo hacerle al gobernador, opta por decir que “no te recomiendo que lo hagas, chécalo con tus jefes, porque hay muchos contratos con Milenio”, medio para el cual colaboro.

No está demás decir que me valió un pepino la amenaza tan descortés y le pregunté al gobernador lo que me pegó la gana pensando en las respuestas que quiere o necesita saber la ciudadanía que en un futuro podrá verlo como una opción presidencial, sin embargo, quedó al descubierto también el circo que se monta alrededor de una figura pública, que presume apertura y transparencia, pero y que tras bambalinas y a través de terceros, muestra lo contrario.

Como ciudadanos tenemos que entender precisamente eso, la política se ha convertido en un espectáculo del cual hasta el momento somos audiencia, pero que es momento de entenderlo, de meternos en ese mundo y de ser protagonistas, de levantar la voz y decirles a los políticos “no me la creo” y exigir que se pongan a hacer las cosas que realmente importan, pues para ver un show está el teatro, el cine, o los cientos de programas televisivos, pero en política, lo que deben ofrecer no es lo que hasta ahora han hecho.

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