López Obrador en Tlajomulco

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Columna de opinión por Aarón Estrada

En 2006 era el Peligro Para México; en 2012 era el Loco que quería llegar al Poder, por llegar al Poder y ahora parece que la maquinaria de los poderes en México lo ponen como un ridículo y loco que busca ser Presidente de México. En menos de 12 años, paso de ser el diablo, a psicópata y bufón de la clase política. Así es para muchos, Andrés Manuel López Obrador.

Esa es la imagen mediática que han creado sobre él, el grupo político en el poder, por el temor que le tienen, sin duda alguna. Lo interesante de este caso, es que les ha funcionado, el crear esa imagen, sobre todo en la mayoría de la sociedad mexicana, que está severamente desinformada, apolítica y sin interés en la participación cívica de la toma de decisiones en sus comunidades.

Lo cierto, es que esa misma clase social que se ha creído de esos personajes ficticios con el que han etiquetado a López Obrador, son los mismos que al analizar sus discursos, encuentran un eco a los problemas generales que padecemos el resto de los ciudadanos.

Guste o no a las mayorías, Andrés Manuel López Obrador, es y se ha mantenido desde más de una década como un verdadero contrapeso, plural, distinto, al grupo en el poder a nivel nacional, lo mismo para el PAN, que para el PRI.

En el sexenio de Vicente Fox Quesada, el personaje más crítico y de contrapeso a las decisiones de ese gobierno, fue el entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel. Llegó la elección de 2006, la tranza en las urnas, disfrazada de un cierre matemático de 0.6%, (menos de 200 mil votos, para un espectro de más de 25 millones de electores). Posterior a la elección, continuó siendo el único contra peso del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

De 2007 a 2011, el más crítico de ese sexenio fue López Obrador, nunca se escuchó a un Enrique Ochoa, o Enrique Peña Nieto, o a Margarita Zavala, entonces esposa del entonces ocupante de Los Pinos, criticar las fallas de ese gobierno, así como tampoco proponer otras alternativas en el terreno de las reformas que pretendió impulsar el panista sobre materia energética y educativa. Esos actores nunca estuvieron. Sólo López Obrador.

Vino la elección de 2012, a la que Andrés Manuel se postuló como candidato de la izquierda porque no había mejores personajes posicionados para competir contra el grupo del poder. Perdió la elección contra Enrique Peña Nieto, porque la maquinaria televisiva y de cierto actores del Estado, jugaron a favor del candidato del PRI.

Desde el principio de su sexenio, el ex candidato de las izquierdas no desestimó en criticar las fallas que mostraban las estrategias, su iniciativa de impulsar reformas como educativa y energética, las cuales se aprobaron en el Congreso de la Unión, sin el consenso de los diputados de su partido. En la aplicación de estas reformas también denuncio los abusos que se harían con esa ley y que sería el pueblo, los maestros y el trabajador común, quienes pagarían los platos rotos, y como profesía, así está sucediendo.

Durante estos años, López Obrador ha sido el político mexicano que más veces ha pisado todos los tres mil municipios en los que se divide México. Superando incluso a Lázaro Cárdenas del Río, quien fuera el primer presidente del País en hacer un recorrido general por todo el territorio nacional.

En esta década, ha consolidado un proyecto político basado en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) lo que le ha dado en las elecciones pasadas, la mayoría de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, de las delegaciones -hoy presidencias municipales-, así la mayoría en el Congreso del Estado de Veracruz y en algunos municipios de ese Estado, en Zacatecas, y en otros 12 estados más.

Este domingo visita por sexta ocasión Andrés Manuel a Tlajomulco de Zúñiga, lo hace en el sentido de promover su proyecto político para el 2018, de informar a la ciudadana, los militantes y simpatizantes de su partido político respecto a los temas más actuales de la vida nacional, los debates que se tiene y cómo se cae el sueño de Peña Nieto y el regreso del PRI a Los Pinos a pedazos.

Guste o no, su discurso es uno de los más ecuánimes de la clase política nacional, se le simpatice o se le maldiga, López Obrador no ha sido borrado del mapa de posibles presidentes de México, y hoy encabeza las preferencias electorales de todo tipo de encuestas. Andrés Manuel le sigue marcando los pasos al presidente en turno y a los candidatos, pues los desaciertos del Gobierno Federal, le siguen dando la razón a su movimiento.

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