LA LLEVADA DE LA VIRGEN, FERVIENTE DEVOCIÓN

quirino colorTiempo de contar…

 La Virgen de Zapopan, Protagonista de Nuestra Historia -Padre Armando González-

 Columna de opinión por Quirino Velázquez

Durante 282 años, los católicos jaliscienses han acompañado a Nuestra Señora de la Expectación hasta su Basílica en Zapopan. El motivo principal es el agradecimiento que se expresa en el amor hacia “La Chaparrita”.

La importancia de la Romería de la Virgen de Zapopan abarca diversos aspectos, dice el Padre Armando González Escoto, Historiador y Cronista de la Ciudad de Guadalajara, quien además ha estudiado a profundidad la Historia de la Virgen de Zapopan y la devoción que ha despertado en propios y extraños a lo largo de los siglos.

Respecto a la Romería o “Llevada de la Virgen”, como tradicionalmente se conoce al peregrinaje que de regreso a su Basílica en la ex Villa Maicera realiza la imagen de Nuestra Señora de la Expectación cada 12 de octubre, el Padre Armando comenta: “Por un lado, es un acto eminentemente religioso, por el cual la comunidad católica celebra a la Virgen María y le agradece su intercesión durante el año y su visita a las comunidades de la Ciudad de Guadalajara. Ese es, diríamos, el hecho más obvio. Es una fiesta que la comunidad organiza para agradecer a la Virgen su intercesión durante este período de estancia en la Zona Metropolitana. Sin embargo, un acontecimiento con ese nivel de convocatoria, con todo lo que significa como expresión múltiple cultural y religiosa, tendría que explicarse más a fondo”. Es, además, una celebración que no requiere de mercadotecnia, de mucha publicidad o promoción. No se necesita impulsar mucho a la comunidad para que tome parte en esta muestra de Fe y devoción. Es la fiesta más concurrida y la menos promovida. La razón de esto hay que buscarla en la memoria histórica colectiva.

Hace muchos años, cuando Guadalajara era una ciudad de mucho menos de medio millón de habitantes, y Zapopan y San Pedro, Tlaquepaque, unas pequeñas villas cercanas a la ciudad, había una clara diferencia entre tapatíos y zapopanos; eran dos comunidades distintas, con identidades y costumbres distintas. Distinguirlos era relativamente fácil. Si el susodicho ciudadano se refería a la romería como “la llevada de la Virgen”, era tapatío; si decía “la traída de la Virgen” era zapopano.

Mucho antes de que la continuidad urbana y la problemática unieran a los dos municipios, “La Generala” ya lo había hecho. Zapopan y Guadalajara fueron uno mismo desde el momento en que a alguien se le ocurrió que, para proteger al caserío de Guadalajara de los rayos y tormentas que la azotaban de forma inclemente durante el verano, había que recurrir a la Virgen que reinaba ya en la vecina villa de Zapopan. La Virgen peregrinaba de parroquia en parroquia de San Antonio (13 de junio) a San Francisco (4 de octubre) para proteger a la ciudad que, de paso, aprovechaba para armar una fiesta en cada barrio con pozole, tamales, enchiladas, castillo y cohetones.

La historia de la Virgen y su protección a la ciudad es hermosa, pero eso es lo de menos. Es lo de menos no porque no tenga importancia, sino porque lo realmente destacable es que, en pleno siglo XXI, en medio de un mundo cada día más secularizado, exista una devoción como la de la Virgen de Zapopan. Lo que sucede cada 12 de octubre en las calles durante La Llevada de la Virgen no tiene comparación con ninguna otra manifestación política, social o religiosa. Esa es una gran fiesta, nuestra fiesta, es la fiesta de Guadalajara, de la Guadalajara metropolitana. Además, históricamente, demuestra la fidelidad de la comunidad católica a una tradición que surgió hace 282 años, y que a pesar de todo, la comunidad la ha mantenido hasta el día de hoy. Como dijo el Padre Armando González, sin duda es, La Virgen de Zapopan, Protagonista de Nuestra Historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: