Los porqués del desastre

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Columna de opinión por Aarón Estrada

Como hace una década no ocurría, la zona más habitada del Municipio, padeció una severa inundación, con saldo de 771 viviendas dañadas, 11 vialidades afectadas y 220 hectáreas de cultivo que perdieron sus siembras de este año.

Contrario a lo que sucedió en 2006 y 2005, años en que se registraron las peores inundaciones en el Municipio. En esta ocasión fue más severa, dada la densidad de la población que ha crecido en los sitios donde hoy el nivel del agua subió más de un metro.

Que el gobierno salga a decir, que las inundaciones fueron por que “llovió de más”, es una conclusión vana, como el decir, que es culpa de los ciudadanos, porque tiran la basura en la calle, canales, arroyos y presas. Sin embargo, ambos argumentos se aproximan a conocer las verdaderas causas de este desastre.

Es correcto, desde principios de temporal, los meteorólogos, incluso uno de ellos invitado por el Gobierno de Tlajomulco a la Expo Agropecuaria de abril pasado, había informado que este ciclo agrícola iba ser de gran precipitación pluvial, iba a llover “de más” que años anteriores. Se les advirtió en casa de el incremento de lluvias en esta zona del País. Por tanto, el Municipio debió prever esa indicación, de que iba caer más lluvia que años anteriores.

En efecto, muchos de los taponamientos que se dan en colectores, arroyos, cauces y drenajes, se debe la basura, escombro y desechos domésticos, que muchos ciudadanos irresponsable tiran en esos lugares, lo que ocasiona que el flujo del agua se obstaculice, se desborden los cauces y estos invadan la vía pública, posteriormente los hogares y zonas de cultivo.

Previamente a esa inundación, personal del SIAT había informado que dentro de los cauces, incluso de las redes de drenaje, había encontrado televisores viejos, que fueron arrojados por vecinos de la zona. A ese nivel, la forma irresponsable de ciertos ciudadanos.

Pero también es cierto, que gran parte de estas inundaciones, es culpa de la falta de coordinación que se da entre las autoridades municipales. No hubo, o al menos, así quedó demostrado, una coordinación “Metropolitana real” en el manejo de los cauces, entre los municipios vecinos de Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco. Parece, que a pesar de que son del mismo partido político, a cada uno de ellos les importa muy poco lo que pase aguas debajo de sus arroyos o río arriba.

Hubo coordinación después de la catástrofe y no como política preventiva, algo que tiene de gran responsabilidad en esto es el SIAPA –por los cauces que cruzan el Municipio de Tlajomulco – la Comisión Estatal del Agua y la Comisión Nacional del Agua, ambas instancias, que a la fecha, siguen brillando por su ausencia en el Municipio ladrillero.

Los arroyos no conocen fronteras entre municipios, no sirve de nada, si un gobierno municipal manda desazolvar su tramo de cauce, cuando río arriba o río abajo, los otros municipios no lo hacen. Eso se debería de entender como coordinación metropolitana, pero no es así, eso falló. Entonces de ¿qué sirve que un mismo partido gobierne a toda la Metrópoli?

Aunque durante las horas de la contingencia, se sumaron esfuerzos sin precedentes entre distintas dependencias del Gobierno Municipal, antes, en días posteriores y meses atras, faltó prevención, ese fue parte de los reclamos que le hicieron saber los ciudadanos afectados a Alberto Uribe Camacho, cuando acudió a estos lugares.

No fue un fin de semana fácil para nadie, empezando por los afectados, después las brigadas y los servidores públicos que dieron horas extras para apoyar a la gente, la Policía Municipal sirviendo a la gente, como pocas veces se había visto. Pero hubo quienes de plano demostraron su burocracia, su arrogancia a pesar de que viven de los impuestos del pueblo y su falta incluso de sentido humano, ante estos casos.

Uribe en esta catástrofe se dio cuenta de quienes de sus funcionarios de primer nivel sí cumplieron con las exigencias de su gobierno, de quienes realmente se ponen la camiseta por ayudar a la gente, pero también, se percató de manera evidente, quien esta ahí sólo por un compromiso político, quienes son más estorbo que beneficio para la ciudadanía, con esos personajes que sólo responden a órdenes de otros más arriba y ven poco por la gente.

En muchos casos, Uribe evidenció que los llamados Coordinadores Sociales, hacen más conflicto y grilla entre las comunidades, que resolver los problemas de la ciudadanía, puesto que muchas de las quejas que recibió el presidente en estas colonias inundadas, no fue tanto por la lluvia que ingresó a sus hogares, sino por otras acciones que los pobladores han pedido a gritos con sus coordinadores, pero estos, no lo han comunicado a las instancias de gobierno que corresponden y no se han resuelto. Lo que generó un hartazgo social.

Bueno, dado estas inundaciones, Alberto Uribe retomó su interés por visitar las colonias donde gobierna, escuchar a los pobladores y que no pierda el pulso de los verdaderos problemas que aquejan a sus gobernados, que con pequeñas acciones se pueden resolver, sin tantas grillas, burocracia e intereses personales.

De las crisis se aprende, esperemos aprendamos todos, no tirar basura, cuidar el espacio público, y los políticos a coordinarse realmente, prevenir futuros casos y sobre todo escuchar a la gente cuando son servidores públicos, antes de pensar en ganar más u ocupar un espacio de representación popular. Esperemos que hayamos aprendido la lección.

 

 

 

 

 

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