El círculo rojo, los porcentajes y las ridículas encuestas

hugo color 2016

Columna de opinión por Víctor Hugo Ornelas

Dentro del argot político y periodístico, existe un término denominado “El Circulo Rojo”, que se refiere a un grupo que es minoría pero que para referirse al grupo de personas que conforman los gobiernos, los partidos políticos, los medios de comunicación, un sector bien informado de la sociedad, es digamos en términos simples, el círculo rojo que se conforma por aquellas personas que disponen de mayor información pública, incluso en algunos casos, información confidencial.

Por otro lado, existe el que se denomina circulo verde, que está conformado por los consumidores de información, y que por esa misma razón, muchas veces es influenciado por el círculo rojo, que algunos analistas consideran como el sector desde el cual se genera la opinión pública.

En la etapa de Felipe Calderón, el historiador José Antonio Crespo, se planteó una serie de preguntas acerca de estos grupos, “¿quién tiene la razón?, ¿el círculo rojo, que dispone de mayor información pública y a veces confidencial, o el verde, que puede evaluar a un gobierno a través de indicadores menos sofisticados y rebuscados, pero más vinculados con su vida diaria?”.

El ejemplo lo podemos encontrar en lo que ocurre con las mentadas encuestas, esas que actualmente ponen a Andrés Manuel López Obrador como el candidato más fuerte de cara a las elecciones de 2018 – aunque todavía no tenga contendiente definido – las mismas encuestas que dicen que Gerardo Quirino, que ha sido un regidor de desempeño alejado de ser brillante o destacado y más cercano a tener un desempeño gris, es el favorito para ser presidente municipal en 2018, aun y cuando ni siquiera sabemos sí es algo que pretenda buscar.

Esas mismas encuestas que dicen que Enrique Alfaro apenas y logra una calificación aprobatoria en Guadalajara, pero que al día siguiente aseguran que si hubiera elecciones para gobernador, el gordito ex alcalde de Tlajomulco se llevaría la elección con plena facilidad por encima de quién sea, lo leemos y todo suena incongruente, pero hay quien se la cree, es decir, vemos a un círculo rojo, en este caso un medio de comunicación, emitiendo una información que puede incidir en el circulo verde, pues sabemos que mucha gente vota por determinada persona “porque es el que va ganando”.

Las encuestas en el plano electoral parecen ser algo así como uno de los alimentos predilectos de los servidores públicos, sea cual sea la casa encuestadora y la reputación que a esta le preceda, la ecuación es muy sencilla, si dicha encuesta pone en la cúspide al candidato o actor político del partido con el cual simpatizan, ellos la comparten, la presumen y se masturban mentalmente viendo esos números que los colocan por encima de todos los demás contendientes, aspirantes y hasta uno que otro desconocido.

Ah pero qué ocurre sí la encuesta los pone algunos o varios puntos porcentuales debajo de otros, pasa lo más predecible posible, y los funcionarios, políticos, aspirantes y militantes ofendidos por no verse favorecidos encuentran miles de excusas: “la encuesta está mal”, “seguro es pagada”, “no refleja la realidad”, “nuestros números son otros”, “ya se han equivocado antes”, etcétera, etcétera, y por supuesto, ninguno de ellos la comparte y si puede, hasta evita el tema.

En Jalisco, el grupo reforma es uno de los que más recurren a publicar encuestas, y cómo no hacerlo, sí el hervidero que provocan cada que sacan a la luz sus números es como el de un hormiguero al que se le acaba de esparcir cientos de terrones de azúcar.

Esas encuestas de grupo Reforma, ridículas por cierto, tan ridículas como aquellas que publicó Milenio en 2012 asegurando que Alfaro tenía un 5 por ciento del voto y apenas estuvo tres puntos porcentuales de Aristóteles Sandoval, nos hacen generar las mismas dudas que Crespo tuvo en algún momento, ¿pueden influir en la decisión de los votantes o no pueden hacerlo?, ¿en verdad tendrán la capacidad de cambiar tendencias?

No sé cuantas páginas podríamos dedicar a analizar, pensar, masticar y digerir información tratando de encontrar una respuesta a las anteriores preguntas, pero lo que sí sé, es que eso de las encuestas no se le da a los medios, pero los funcionarios están tan necesitados de atención y reflectores, que cualquier porra compran.

También estoy convencido que para estar completamente informado, es absurdo y hasta estúpido creer que uno debe pertenecer al círculo rojo, pues ese mentado circulito lleno de asesores y aduladores, en muchas ocasiones para lo único que sirve es para inventar realidades, para decir que todo va bien, para alentar, mientras que en el circulo verde están los que cuestionan, los que piden explicación, los críticos y disidentes, los revolucionarios y en general los que podrían ayudar a los del circulito rojo, a tener los pies bien puestos en la tierra.

 

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