¿Por qué no se va el Fiscal?

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Columna de opinión por Víctor Hugo Ornelas

Cuando las aspiraciones de un funcionario son también las de un partido o grupo político, cualquier tipo de decisión que se pueda tomar en torno a su futuro no dependerá únicamente del desempeño laboral, sino de una serie de circunstancias que incluso nada tendrán que ver con su aptitud o ineptitud, así es el caso de Eduardo Almaguer, titular de la Fiscalía del Estado, y esa misma es la razón por la cual no será separado de su cargo.

La mañana del miércoles una persona ingresó armada a la sede estatal de la instancia que se encarga de la procuración de justicia, una vez dentro acciona el revólver contra cuatro empleadas de esta institución, una murió, tres más se debaten entre la vida y la muerte, y en caso de sobrevivir se estima que podrían tener secuelas importantes que afectarían en la misma proporción su estilo de vida.

La versión oficial de las autoridades en este caso de Eduardo Almaguer, como responsable de la Fiscalía del Estado y cuya oficina además se encuentra apenas a unos metros del lugar donde ocurrió la agresión, fue que la persona que disparó contra los funcionarios era un gestor molesto y que había podido ingresar con armas, porque los trabajadores lo conocían y confiaban en él.

Con lo anterior, el Fiscal y el Gobierno del Estado quisieron descartar que el ataque viniera desde alguna célula delictiva y calmar las aguas, pero la realidad de las cosas es que de ser cierta la versión de Almaguer, pues la situación es mucho peor.

Lo que podemos entender los jaliscienses con esa declaración, es que un simple gestor puede conseguir un arma con la mano en la cintura en este Estado, pero además ese simple gestor exhibió la vulnerabilidad de la fuerza pública más importante de Jalisco, al Ingresar a su sede y matar al menos a uno de sus trabajadores.

Las declaraciones de Eduardo Almaguer están que rebosan de incongruencia, el señor dijo que se iba a castigar a los funcionarios que no cumplieron con la revisión, pero él mismo intentó justificar el hecho con la confianza que se le tenía al agresor, que por cierto también resultó muerto.

Por todos lados por donde se vea, es completamente inaceptable que la seguridad al interior de la sede de procuración de justicia del Estado de Jalisco, se pueda cometer un crimen, y por esa simple razón, la renuncia del Fiscal tendría que estar sobre la mesa del Gobernador del Estado y sí el mismo fiscal no la pone ahí, entonces el Gobernador tendría que pedírsela.

Contrario a eso, el Gobernador del Estado, Aristóteles Sandoval, salió el día de ayer a dar una rueda de prensa y ratificar al fiscal, y lo hizo porque alrededor de la figura de Eduardo Almaguer se está construyendo al candidato del PRI que compita por la alcaldía de Guadalajara, y que intente derrocar el Gobierno de Movimiento Ciudadano para impedir que se mantenga en la silla que dejará vacante Enrique Alfaro.

Días antes de que se registrara esta agresión a la interior de la Fiscalía, la revista Proceso reveló un audio que corresponde a una llamada en la cual interactúa un policía de la fuerza única del Estado y quién se identifica como Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, nada más y nada menos que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y cuya supuesta voz quién gira instrucciones al policía, que por su parte de manera sumisa asegura que cumplirá.

Pero además, en medio de estos dos acontecimientos, en el Municipio de Talpa de Allende un grupo armado ingresó a la comisaría de seguridad pública y asesinó al subdirector de esta corporación, después de eso los agresores privaron de su libertad al conductor de una ambulancia y el paramédico de la misma para que estos atendieran a uno de sus compañeros lesionados.

Todos estos hechos sobresalen entre una ola inmensa de muertes violentas que indignan aunque no tanto como el asesinato de un pequeño de 4 años de nombre Brian, quien fue secuestrado en su domicilio en Ameca, posteriormente asesinado y arrojado su cuerpo a un canal como parte de un ajuste de cuentas entre dos supuestos delincuentes.

Si ponemos en una lista cada uno de estos hechos nadie cuestionaría la renuncia del fiscal pero hay que recordar como ciudadanos, que en la política y el amor todo se vale, y no sé si el Gobernador y Eduardo Almaguer tengan algún cariño oculto, pero cuestiones políticas estoy convencido que las hay, y esas son suficientes para que continuemos con un fiscal que no inspira respeto a ningún delincuente, de esos que si se le pusieran enfrente, posiblemente el flamante sheriff del Estado, se orinaría encima.

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