Estirar, aflojar y ser un hijo de la fregada

hugo color 2016

Columna de Opinión por Víctor Hugo Ornelas

La diferencia entre la diplomacia y la sumisión en muchas ocasiones puede ser tan pequeña que podemos perdernos en ella, y mientras uno pretende ser diplomático, ante los ojos de los demás seremos solamente unos brutos que no oponen resistencia alguna al abuso de terceros.

Como ciudadanos tenemos que saber entender en qué momento se aplica el entendimiento, en qué momento debemos de poner de nuestra parte y en qué momento nos tenemos que comportar como verdaderos hijos de la fregada, y sí como ciudadanos debemos entender esto, como gobernantes se debe de tener mucho mayor dominio de cada uno de ellos.

La visita de Donald Trump a México le ha costado caro al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, la respuesta general de los ciudadanos fue de repudio y desapruebo, porque nos hemos ofendido por la serie de comentarios racistas y despectivos que ha pronunciado el hijo más patriota del Tio Sam contra los mexicanos, y no entendemos la actitud del mandatario nacional de incluso querer justificar públicamente esas desafortunadas declaraciones del Mr. Güero.

La realidad de las cosas es que Enrique Peña Nieto tomó una buena decisión en una mala situación, entiendo que haya hecho una invitación a los candidatos estadounidenses a la presidencia para poder establecer relaciones y marcar una línea de dialogo, eso es diplomacia, sin embargo, Trump llegó a Los Pinos, y durante la rueda de prensa tuvo una cara de “asco” que no podía con ella, y además, se aventó a reiterar que su idea es construir un muro en la frontera.

Ahí en ese instante debió haber acabado la diplomacia de Peña Nieto, en ese momento debió haberle hecho un extrañamiento público al gringo por sus comentarios, y con ello dar por terminada la rueda de prensa con un diplomático “gracias por su visita Mr. Trump, pero una persona que viene a ofender a los mexicanos en su tierra, no es bienvenido”, darse la media vuelta, largarse y dejar a Donald Trump parado frente a las cámaras haciendo el ridículo.

¿Cuál habría sido la repercusión de ello?, una ola de aplausos de muchos mexicanos hacía el presidente Peña, reconocimiento por su valor y su carácter, el tipo además ganaría popularidad no solo en el plano nacional, sino en el mundial, y en cambio para Trump, habría sido fatal, el candidato republicano habría visto caer su rating en su País y en el mundo, porque el mensaje que recibirían los norteamericanos sería de una figura que no es respetada internacionalmente y que el mandatario de una nación menos poderosa es capaz de ridiculizar ante los ojos del mundo.

La acción habría repercutido de manera tal, que probablemente en México, se estaría firmando la derrota de Donald Trump y el favor lo tendría que pagar con creces su contrincante Hillary Clinton,  es decir, estaría en deuda con México y su mandatario, y Peña pasaría a enaltecer su gris y golpeada figura.

Pero pasó todo lo contrario, el hombre ahora está más hundido, Hillary no quiso aceptar la invitación a México y Trump creció en las encuestas al reflejar una imagen de poder y descaro por parte de un simple candidato ante un mandatario nacional.

En ese sentido es como debemos entender y llevar a cabo las acciones y reacciones, y eso no es otra cosa más que empatía, y me extraña que no sepa Peña Nieto lo que es la empatía, pues la mejor descripción de esta viene en la Biblia, un libro que según él leyó en algún momento y dice así: “Llorad con el que llora y reíd con el que ríe” y en ese sentido aplica entonces ser buena gente con quién es buena gente, y ser un hijo de la fregada con quién es un hijo de la fregada.

Las cosas no están para otros trotes, este año subirá el costo del pasaje del transporte público porque no lo subirán en 2017, es más fácil hacer tarugadas en estos momentos que tomar alguna decisión previo al año electoral y tener que asumir los costos políticos, pero ahí es donde uno como ciudadano debe acordarse de Peña y replantearse si nos vamos a sentar a ver únicamente o haremos algo al respecto.

Como usuarios debemos entender que a final de cuentas el servicio de transporte es un negocio, y  es normal que ante el incremento en el costo del combustible y el alto precio del dólar, los transportistas requieran incrementar la tarifa de pasaje para poder mantener sus ganancias, y lo debemos entender no porque esté bien o mal, justificado o no, sino porqué esa es la realidad.

Ahora, lo que deben entender los concesionarios es que como usuarios, pero principalmente como gente que merece dignidad en todos los sentidos, siempre nos vamos a oponer a un incremento que consideramos injusto, y lo consideramos de esa manera porque el servicio no refleja que exista una intención por parte de algunas empresas de transporte en dar mejores condiciones a los ciudadanos, y mientras eso reine en este servicio, nuestro papel debe ser reclamar y oponerse, porqué siempre es lo mismo, como ciudadano es uno el que debe ceder y absorber las afectaciones de las empresas y el Gobierno.

Y no me refiero a que nos levantemos en armas ni mucho menos, pero ahí tienen el ejemplo de todos los padres que se manifestaron estos días por temas escolares, después de mandar varios escritos y ser ignorados, la secretaría los atendió cuando se manifestaron y les está resolviendo el problema, mientras no lo hacían ni los pelaban.

Y ya tocando el plano educativo, lo que aquí trato de explicar lo sabrán bien los maestros y quienes alguna vez han sido o son alumnos, cuando es la hora del examen y hay un profesor que se muestra permisible para que los alumnos puedan copiar y mejorar calificaciones, ningún alumno en el planeta dirá que se trata de un profesor buena onda, por lo regular todos dirán que hay que copiar, que al cabo el maestro está re pendejo, y así en la vida diaria, y en la pública, como ciudadanos de nosotros depende que los gobiernos nos respeten o nos sigan robando porque consideren que tal como ese profesor, estamos re pendejos.

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