Las Guarderías, el primer eslabón para cuidar al futuro de México

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Por Aarón Estrada

Uno de los sucesos más dolorosos e indignantes de la historia reciente de México, fue el incendio de la Guardería ABC, registrado en junio de 2009, en Hermosillo, Sonora. En donde 49 niños, menores de cinco años, perdieron la vida, por la negligencia de las autoridades involucradas en avalar la seguridad de esos sitios para el cuidado de los menores que llegaban al lugar, tanto del nivel Municipal, Estatal y Federal.

La noticia fue impactante, las imágenes de hombres quemados, sacando al mayor número posible de menores en sus brazos para salvarlos del incendio, en donde algunos niños murieron en los brazos de sus rescatistas, tiñó de duelo y coraje a Sonora, todo México y gran parte de países del hemisferio.

La guardería no contaba con las mínimas medidas de seguridad, ni un extintor, sin salidas adecuadas en caso de siniestros. La cual, ahora se sabe, obtuvo el grado de ser subrogada del IMSS, porque una de las socias era familiar de Margarita Zavala, esposa del entonces ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa y cuyo aval para operar lo firmó Juan Francisco Molinar Horcasitas, director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Al paso de los años, de un dolor que aún no cicatriza entre los padres de estos 49 niños, se sabe que la Guardería ABC, operaba sin cumplir con esos requisitos mínimos de seguridad, sólo porque tenía la aprobación del IMSS para su apertura, pero sin ningún tipo de inspección y vigilancia periódica.

Pues a pesar de estas desgracias, las autoridades siguen sin meterse de fondo a la inspección de estos lugares, donde no han ocurrido percances de milagro, no por las labores preventivas de la autoridad.

Una de estas instancias, que parece refugio de migrantes, sin un mínimo espacio digno para la atención de menores de edad, es la Guardería Happy Baby, ubicada en el etapa 6 de Chulavista, la cual pertenece a la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno de la República, misma que opera para 45 niños de cinco meses a cinco años de edad, instalada en dos casas de interés social.

Lo deleznable de este caso, es que en ese tipo de casas, es impensable que pueda ofrecer un espacio digno –léase la nota publicada en esta edición en la página 10-, además de ser una instancia infantil de apoyo a familias de bajo recursos, la cual forma parte de la Cruzada Contra el Hambre, poco se inspecciona y se verifica que así se cumpla.

Otra vez la autoridad omisa en su labor, sin velar por los intereses de los niños que ahí acuden, sin escuchar a los padres de familia y los encargados de esta instancia infantil, como cumplen en el papel con la Sedesol, les importa poco lo que pudiera ocurrir al no contar con ni siquiera un extintor.

Si bien es tema del ámbito federal porque depende de la Sedesol, el Municipio debe de verificar estos espacios de manera periódica, así como las áreas correspondientes del Gobierno del Estado, precisamente para evitar una desgracia.

Los gobiernos –hablando de los tres niveles- se ufanan en decir a cada instante que velan por los niños, por darles a ellos una mejor calidad de vida, que en ellos depende el futuro de México, que son la prioridad, etcétera. Pero en los hechos, en los temas cruciales de vigilancia cotidiana falla, el caso de esta guardería como muchas otras instancias, es un ejemplo.

Parece que no se tiene memoria de lo que sucedió el 05 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora. No se aprende de esas tragedias colectivas.

 

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