Qué fácil es… saber guisar

blanca bravo 2015 color completa

#Columna

Por: Blanca Bravo

¿Qué tal está usted, mi ingestante tlajomulca? ¿Anda de corazón contento debido a una panza llena o de capa caída por la vacuidad estomacal (o “séase” la panza de farol)?

 

Recientemente, y gracias a un excelente estudiante de Gastronomía, observé un fragmento de “Los hijos de María Morales”. En ese trozo de la película, aparecen dos mujeres enojadas en la recámara, mientras que en la cocina se empieza a escuchar como Pedro Infante y Antonio Badú preparan su comida y cantan una canción que según entiendo se llama “El cocinero” y que dice: “qué fácil es / saber guisar /sin depender/ de la mujer”.

 

La alimentación es una de las necesidades más básicas del ser humano y por básico quiero decir imprescindible y personal, sin embargo, en nuestra sociedad es una actividad que depende, en la gran mayoría de los casos, de la mano femenina; “La cocina es pa’ las viejas” dicen. ¿O acaso no se le dice a la jovencita, “sírvele a tu hermano”?; ¿O no espera la mujer al marido trasnochado pa’ alimentarlo y no se la “vaiga” a hacer una úlcera al pobrecito? Y qué decir de los chilaquiles bien picositos al día siguiente de que el vaquetón llegó -como decía mi mamá- “bien pando”. No crea, por favor, que le exagero pero, he conocido en mi vida al menos a dos hombres que no tienen la menor idea de cómo se enciende una estufa (y a otro que no sabía abrir puertas, porque fue un solterón de rancho al que su mamá siempre se las abrió, pero eso es otra historia).

 

La cocina es el reino de la mujer. Un reino del cual es esclava para ser ama. Dígame mi hermosa tlajomulca usted o su madre jamás ha corrido a los intrusos de su cocina con el pretexto que le dejarán “un cochinero” cuando en realidad está reclamando su espacio de poder y usted, mi estimado varón, de verdad cree que llega a terreno ajeno porque es bien machote. Piénsele, no vaya a ser que se haya convertido en un inútil cliente de la cocina de su casa. Como decía mi tía María Angustias del Fogón “huye de los hombres que no saben ni freírse un huevo” y no es que nos aconsejara buscar masoquistas, sino hombres más autosuficientes.

 

Dígame qué hace usted señor cuando se pelea con la mujer y ella se pone en huelga. ¿Se faja los pantalones y exige que lo alimenten? Imagínese la escena desde afuera, es muy infantil si lo piensa bien. O actúa como el marido de la amiga de una amiga, que ante la discusión corre cual Pedro Infante a la cocina y empieza a preparar algún simple, pero delicioso guiso y al terminar hasta me invita… digo invita a su mujer a comer. Los “actuares” que tenemos en casa y la distribución espacial de los poderes es un fenómeno que se ha estudiado desde hace mucho tiempo, pero ya es hora de que lo veamos de otra manera. Si Infante Y Badú ya podían, en la película, reevaluar el papel de la mujer y el hombre, viéndolos sin límites tan marcados, por qué no podríamos nosotros ver ahora las cosas más iguales educando al marido, a la mujer, a los hijos en la practicidad de ser capaces de sobrevivir por nosotros mismos. Señores tal vez no vayan a preparar un mole en metate, pero podrían empezar su conquista del espacio “prohibido” con una maruchan de microondas. ¿O usted qué opina?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: