Si no los corren, cuando menos que pidan perdón

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Por Aarón Estrada

Nadie le exigió que pidiera perdón. Había voces que le pedían su renuncia y él sólo se disculpó. Enrique Peña Nieto, reconoció que hubo chanchullo, gato encerrado, corrupción, tráfico de influencias, conflicto de interés en el caso de su «Casa Blanca», aquella que presumió su esposa Angélica Rivera «La Gaviota», que la había comprado con su dinero que ganó haciendo novelas en Televisa, una mansión de 88 millones de pesos.

Con ese perdón, sin ningún acto de sanción, fue como Enrique Peña Nieto, presentó el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, con el que se pretende erradicar de ese cáncer el ejercicio público. El chiste va así, los corruptos ya hicieron un aparato burocrático para que ellos sólos se exterminen.

Este sistema, conocido por sus siglas (SNA), además de estar descafeinado, dado que protege en mucho a sus creadores, se replicará en los 32 Estados de la República Mexicana, con órganos estatales, quienes regirán a los Municipios, cuyas contralorías pasarán a ser parte de esos órganos. Todo según eso para acabar con la corrupción.

Corrupción, que ha estado presente en gran parte de la historia de la vida pública nacional, estatal y municipal. Actos que a simple vista no se requiere de grandes investigaciones para determinar responsabilidades. Uno de esos casos, que han pasado, se suscitan y seguirán apareciendo, es el que presentamos esta semana, el de Rosina Chavira Lara, directora de Programas Estratégicos Municipales, la encargada y responsable de los apoyos económicos que se otorgan a Jefas Madres de Familia y Adultos Mayores de 60 años de edad, quien tiene en estos programas a 13 familiares, incluso empleados.

Es un evidente acto de corrupción, donde se privilegió el expediente de estos familiares para apoyarlos con 833 pesos cada dos meses, en lugar de irse a personas más pobres de colonias vulnerables. En estos programas quedaron fuera cinco mil 125 personas que carecen de ingresos para sostener a sus familias.

Dirán que no se puede comprobar su parentesco, que en todo su pueblo se apellidan igual. En primera, ni modo que se hagan pruebas de ADN por persona para documentar biológicamente su parentesco, y la otra si todo el pueblo se apellida igual, pues entonces no son aptos para recibir dichos apoyos, porque se contrapone a las reglas de operación.

En otros Municipios, que no se jactan de tener 100 en transparencia, por un caso como estos, de inmediato separan de su cargo al funcionario público involucrado, mientras continúa el proceso de su investigación en las diversas instancias de contraloría correspondientes.

Incluso el PRI, ojo el PRI, que tanto critican los que nos gobiernan, mejor Aristóteles separó del cargo al titular del Instituto Jalisciense del Emprendedor (Ijadem), por el posible conflicto de interés de adjudicar la compra de pastelillos a la empresa de la esposa de ese funcionario estatal. Mejor Aristóteles, actuó así, le pidió que se separara del cargo, mientras se procede a una investigación.

Eso esperaríamos de casos como el del funcionario de Tlajomulco que se investiga ante la Fiscalía General Estado (FGE) por la supuesta agresión a un despachador de gasolinera, mínimo lo hubieran separado del cargo, mientras concluye su proceso. También de los piperos, mínimo les hubieran suspendido el arrendamiento mientras se concluye la auditoria, para detectar quien vende el agua potable de los pozos que son públicos. Igualmente esperaríamos que la titular de Programas Jefas Madres de Familia, fuera separada del cargo, mientras se investiga el por qué sus familiares fueron privilegiados de ese programa social. Entre muchos otros casos más, esperaríamos que fueran separados de su cargo. Pero no fue así, ni será, tal parece que se tolera la corrupción y el único afectado es la carrera política del presidente en turno, Alberto Uribe, dado que son escándalos que lo afectan a él y pareciera que permite esos actos.

Estos casos son sólo por mencionar algunos, no fueron ni los primeros, ni serán los únicos y si no los sancionan pues habrá más y más, situaciones similares.

Algo anda mal en Tlajomulco, para que tengan los priístas mejores ejemplos de aplicación de medidas correctivas contra la corrupción, que estas administraciones «ciudadanas».

Cada vez se parecen más a lo que tanto proclamaron acabarían en 2009, están repitiendo la historia. Falta autoridad.

O en todo caso, si van a tolerar esas malas acciones de sus funcionarios, mínimo que recurran a la máxima del Sistema Nacional Anticorrupción, el pedir perdón. Pero si de plano no piden ni perdón, pues ya ni vergüenza tienen.

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