Funcionarios desconcentrados ¿o solo inútiles?

hugo color 2016

Por #VíctorHugoOrnelas

¿Ha tratado usted de meterse una cucharada de sopa a la boca mientras estornuda, bosteza y deletrea la palabra supercalifragilistoespiralidoso, todo al mismo tiempo? Qué bueno que no lo ha hecho, seguramente eso acabaría en un asunto vergonzoso, y sí a alguien se le ocurre grabarse mientras lo hace, pues no dude que ahí tendría como babosos a un montón de cibernautas reproduciendo una y otra vez su video.

Además de que no lograría ni bostezar, ni estornudar, ni tragar la sopa y de la palabra ni hablemos, se vería ridículo intentando semejante “hazaña”, y es así más o menos, el grado de ridiculez que detectamos en algunos servidores públicos, que según ellos intentan hacer su chamba al mismo tiempo que se promueven para mantener algún cargo en el próximo gobierno, andan de galanes con la secretaria, suben fotos “al face” para quedar bien con sus jefes y aparte según ellos son activistas sociales.

Sí de por sí muchos funcionarios son medio inútiles, pues imagínese en una situación como esta, en la que ocupan sus cabezas en cosas como por ejemplo el 2018, porque aunque usted y yo pensemos que eso no podría ser posible, que apenas han transcurrido nueve meses del actual gobierno y que las elecciones están muy lejanas, existen algunos funcionarios que ya se mueven como ajolote en charco con poca agua y esperan lograr posicionar pequeños cotos de poder para que estos le sirvan como cartas a la hora de medir fuerzas con otros suspirantes.

Lo malo de esta situación es que como lo hemos dicho con anterioridad, muchos de estos servidores públicos carecen de talento y capacidad para desarrollar sus funciones, lo mismo que para lograr generar estrategias adecuadas para llevar agua a su molino y recurren a situaciones irregulares que pueden incluso tacharse de corruptas.

Cualquier acuerdo con un particular para no sancionarlo, es una omisión a sus funciones y eso es corrupción, cualquier favoritismo para realizar trámites y prestar servicios a cambio de “apoyo para cuando se necesite”, es corrupción, cualquier cosa que se salga de sus atribuciones y que además persiga otro fin que no sea el del bien común, es corrupción.

Para que exista un buen gobierno se requiere trabajo colectivo, no solamente de un proyecto de gobierno, porque de nada sirve una política que pretenda cuidar al medio ambiente sí los funcionarios no entienden esa política, la adoptan como parte de la institución a la que pertenecen y la desarrollan como parte de su filosofía laboral.

De nada sirve que se programe un proyecto anti corrupción que tenga por objeto erradicar las malas prácticas de un gobierno, si no ocurre que los funcionarios se comprometan a fondo con el tema, entiendan el problema, y se conviertan en parte de la solución.

De nada sirven los proyectos si el Gobierno Municipal, Estatal o Federal como ente público, entienden la relevancia de los mismos y se apropian de estos para implementarlos en las actividades cotidianas.

Contrario a esto, de pronto dan la impresión de que la administración pública es un mar inmenso en el que navegan un montón de marineritos que se creen capitanes y que cada uno va en busca de su propio tesoro y en su ceguera crees que son los dueños de la razón y se pelean porque los demás se alineen a sus pretensiones, pero son incapaces de aceptar con humildad sus errores ponerse a las órdenes de su verdadero capitán y entender que el rumbo que lleva el barco es el mismo que llevarán ellos, pero por otro lado, también es necesario que en casos como este, el capitán tenga el coraje y valor suficiente para prescindir de aquellos que de plano no ayudan.

Estar pensando en la inmortalidad del cangrejo y cosas que todavía no ocurren, no solo es una distracción para el trabajo de los funcionarios, es además un asunto que recae de manera directa en los ciudadanos, que acuérdense, y no lo saquen nunca de su mente, son los ciudadanos los que pagan sus sueldos.

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