El “Colapso” de la tesorería

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#Columna: Víctor Hugo Ornelas

Los gobiernos municipales pueden tener desempeños sobresalientes en temas relacionados con los servicios públicos, el tipo de políticas que implementa, su combate a la corrupción y lo que usted le quiera agregar, pero algo imprescindible para que un ayuntamiento pueda ser calificado de manera aceptable, tiene que ver con la rendición de cuentas, y dentro de ese parámetro se encuentra el reporte de balances generales, estados financieros y cuenta pública, algo que en Tlajomulco no se hace en todo lo que va del año.

La Tesorería Municipal de esta demarcación durante la administración 2010 – 2012 y 2012 a 2015, realizó una labor destacada, supo conformar un equipo de trabajo que respondía a las necesidades del Municipio y las pretensiones del Gobierno, al grado de que nunca existió un escándalo por temas relacionadas al manejo de los recursos ni siquiera para golpeteo político aún cuando fueron épocas de guerra sucia.

Actualmente, la tesorería se ha convertido en uno de los eslabones débiles de la administración, de acuerdo a su portal de transparencia no ha entregado los reportes mensuales de la cuenta pública desde diciembre de 2015, es decir, tiene un atraso de al menos seis meses en esa tarea y arrastra una serie de problemas que ahogan a los empleados de la dependencia municipal que en ocasiones se han mantenido hasta las 10 de la noche sacando los retrasos, mientras que sus jefes parecen estar en medio de un naufragio sin la más mínima idea de qué rumbo tomar para no hundirse.

El problema comienza con la estructura de la dependencia, para empezar tiene más empleados que en otros años y no puede sacar la chamba. En pasados días incluso, una de las áreas de la tesorería recibió unos cursos de integración laboral, pero resultó que al momento en que los empleados tenían que acomodarse conforme a las actividades que realizaban, se dieron cuenta que no había ni pies ni cabeza, pues no pudieron hacerlo, por lo que me pregunto sí es que han trabajado de esa manera durante los nueve meses de gobierno.

El sistema que utilizan para procesar toda la información, lleva por nombre “Calipso”, aunque los propios empleados se lo han cambiado por “Colapso” debido a las fallas que presenta, ya que en el mismo aparecen cuentas duplicadas, números de póliza que no corresponden, y eso genera por supuesto fallas al momento de revisar, emitir y recibir pagos.

Dichas fallas conllevan a un sin número de repercusiones, una de estas tiene que ver con las notificaciones que realiza el municipio por adeudos de cuentas predial, ya que notifican a gente que no es morosa y cuando los ciudadanos acuden a revisar lo ocurrido, se dan cuenta que se trató de un error, error que ya representó un trabajo previo que a final de cuentas fue en vano.

También ha habido errores en el tema de Pensiones del Estado, en lo que va del año, el Municipio ya fue multado por el Instituto debido a que el pago que corresponde a las aportaciones de los trabajadores no se realizó adecuadamente y el sistema del IPEJAL no lo registró, al parecer se trató de un error en la cuenta a donde el Municipio hizo el pago, y por supuesto la sanción corrió a cargo del erario público, de los impuestos que paga la gente y que la tesorería tiene obligación de cuidar y administrar de manera adecuada.

El Municipio decidió apostar a la innovación tecnológica para el manejo de sus recursos, una situación que aparentemente no está generando los resultados esperados, lo que se debe revisar es si esto se debe a que el sistema implementado simplemente no funciona, o la gente que está a cargo no cuenta con el perfil adecuado para hacerlo funcionar, pero por supuesto que se trata de un tema que no puede ser visto a la ligera y al cual se le tiene que poner atención.

Una atención similar a la que pondrá el personal de la Auditoria Superior del Estado o la que pondrá el Congreso al momento de revisar las cuentas, sería interesante saber también cómo es que están solventando en el tema administrativo todos estos errores, claro, algo que quizá podría empezarse a revisar cuando las cuentas vayan al corriente, pues por el momento el trabajo se acumula, los días pasan y el problema corre riesgo de convertirse en una crisis nada menor, pues hablamos del manejo de los recursos del Municipio.

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