Ni en su tierra ni en la ajena

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#Columna: por Víctor Hugo Ornelas

Dice el dicho que nadie es profeta en su tierra, pero hay algunos que no pueden brillar ni en tierra ajena, un mal que persigue al presidente Enrique Peña Nieto, cuya popularidad ha decrecido en el País, pero fuera del mismo, las cosas pintan mal, quizá hasta peor.

Así como en México podemos conocer la situación que atraviesan otros países a través de los noticieros y el internet, en esos mismos países tienen acceso a las condiciones en que se encuentra la nación tricolor.

Cuando se habla de México en los noticieros extranjeros, no se habla de que el País avanza con reformas y que Andrés Manuel López Obrador es un peligro para el País, en realidad los temas que le interesan a los demás países tiene que ver con asuntos del narco y los derechos humanos, dos cosas que le duelen profundamente a nuestro México.

Por esto mismo es que la imagen de Enrique Peña Nieto en otros países no es bien vista, y la mayor muestra de ello ocurrió en días pasados cuando en Canadá se encontraron el primer ministro del País de la hoja de maple, Justin Trudeau, el mandatario estadounidense, Barack Obama, y el presidente de la República Mexicana, Enrique Peña Nieto.

Tanto Obama como Trudeau se olvidaron de la diplomacia por algunos momentos y con sus comentarios golpearon a EPN, que además se encontraba presente y se le pudo notar bastante incómodo durante las presentaciones públicas de los tres mandatarios.

En primer instancia, Peña Nieto habló sobre lo ocurrido recientemente en Oaxaca donde murieron once maestros tras manifestaciones en dicho estado contra la reforma educativa, por supuesto el tema no fue algo que sacara a colación el presidente, sino que se vio obligado a hablar de ello tras el cuestionamiento de un reportero canadiense.

“Ellos tienen que llevar a cabo la función social de cualquier maestro. Tienen que trabajar en beneficio de sus comunidades”, dijo Peña que en su declaración pidió a los maestros trabajar “más duro” para mejorar sus comunidades, pero jamás tocó el tema de la violencia y los derechos humanos, por lo que el primer ministro decidió intervenir en el planteamiento de Peña Nieto.

“Yo soy maestro”, dijo el canadiense y entonces el semblante de EPN se vino abajo, pero no fue todo, el mandatario canadiense abundó más en el tema y agregó: “Obviamente, como maestro, tuve una buena conversación acerca de esto (ocurrido en Oaxaca) con el Presidente (EPN), en lo concerniente a estos preocupantes incidentes ocurridos, pero también sobre la necesidad de entablar un diálogo constructivo y garantizar el fortalecimiento del estado de derecho”, es decir, el canadiense le pidió al mexicano que abra el dialogó con los maestros del País, sin duda un momento bochornoso en la gira de trabajo.

Pero el destino le tenía guardado al presidente de México una situación todavía más vergonzosa, que inició igual que la anterior, con una pregunta de un reportero acerca de Donald Trump y si veía algunos elementos fascistas en el discurso del aspirante a la presidencia norteamericana.

Peña contestó en español y aprovechó el momento para darle un llegue al Peje, “a veces aparecen actores políticos, liderazgos políticos que asumen posiciones populistas y demagógicas, pretendiendo eliminar, o destruir lo que se ha construido, lo que ha tomado décadas construir, para revertir problemas del pasado”. Y así en ese tenor siguió el mandatario mexicano.

Agregó que los líderes que recurren al populismo venden soluciones fáciles a los problemas del mundo, a lo que Barack Obama escuchaba atento, y al finalizar su intervención Peña Nieto, Obama decidió hablar para decir que el mismo se considera “populista”.

“Me preocupo por la gente pobre que está trabajando muy fuerte y no tiene la oportunidad de avanzar. Y me preocupo por los trabajadores, que sean capaces de tener una voz colectiva en su lugar de trabajo… quiero estar seguro de que los niños están recibiendo una educación decente… y creo que tenemos que tener un sistema de impuestos que sea justo”, dijo Obama ante la mirada incomoda de Peña.

La visita del presidente no acabó de la mejor manera, Peña Nieto no dejó una buena impresión a sus homólogos de los países del norte, Peña incluso los ofendió con sus declaraciones, y ellos lo exhibieron con la clase que debe mostrar un mandatario nacional, bien dicen que en bocas cerradas no entran moscas, pero a estas alturas del partido me da la impresión que por momentos es necesario que el presidente abra la suya para dejar salir a las que ya están ahí dentro.

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