Estrategia 2018

hugo color 2016

#Columna: Victor Hugo Ornelas

Por más que quieran comenzar a dibujar una estrategia electoral para el 2018, año en que se elegirán alcaldes, diputados locales, federales, senadores, gobernador y presidente de la república, los partidos la tienen complicada, pero como a eso es a lo que se dedican, ya hay algunos bocetos sobre el panorama que se espera para la contienda  y el cómo reaccionarán.

El partido tricolor por más que le quiera hacer creer a sus militantes que pueden recuperar parte del poder perdido, la realidad es que en las esferas más cercanas a las dirigencias estatales y federal, el ánimo está por los suelos, algunos dicen incluso que ya están resignados a que perderán la presidencia de la república si no es que algo milagroso ocurre en los próximos dos años con Peña Nieto.

El PRI no tiene siquiera un candidato sólido como para competir con Andrés Manuel López Obrador, que se perfila como el aspirante más serio y aunque mucha gente piense que está loco, la realidad es que si mañana fueran las elecciones, las encuestas dicen que ganaría, por ello el tricolor no desecha la posibilidad de que se pueda dar una alianza por la vía independiente o vaya usted a saber cual sea la aberrante justificación que den para abanderar a Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón.

A nivel local, el Partido Revolucionario Institucional ve de lejos cómo crece la imagen de un aplastante Enrique Alfaro que ganó las elecciones no sólo del Municipio en el que compitió, ganó también en demarcaciones en las que no fue candidato, por ejemplo Tlaquepaque, Zapopan y Zapotlanejo, por ello, el gobernador ha fumado la pipa de la paz con el alcalde de Guadalajara y es evidente un acuerdo entre ambos bandos.

El PRI apostará a ganar la mayor cantidad posible de diputaciones y tratar de recuperar la mayoría en el Congreso del Estado, para con ello tener una herramienta de negociación con Alfaro y condicionar parte de los acuerdos y estrategias.

Alfaro por su parte no tiene nada ganado y lo sabe, mucho dependerá del desempeño que haga en la capital del Estado, pero también mucho dependerá de cómo se comporten sus terratenientes en otros municipios para determinar el camino que seguirá rumbo a su intensión de gobernar Jalisco, para lo cual tiene dos vías, mantenerse en MC y continuar con la ola naranja en el Estado, o en caso de que el partido llegue con desgaste político, lanzarse por la independencia con el apoyo del bloque que conforman el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; los gobernadores de Nuevo León, Jaime Rodríguez, y de Oaxaca, Gabino Cué y el propio Enrique.

Por otro lado, las candidaturas independientes también tienen un punto de riesgo, pues de acuerdo a la ley de participación ciudadana recientemente aprobada por el congreso local, cualquiera que quiera registrarse como candidato independiente solamente deberá lograr obtener el número de firmas que corresponda al uno por ciento del padrón electoral, algo que podría dar píe a que en las próximas elecciones tengamos a muchos “lagrimitas” como candidatos, cuya función no sea la de ganar una lección, sino la de segmentar el voto y favorecer a partidos con estructuras bien definidas como las tiene el PRI.

El Partido Acción Nacional por su parte parece que apuesta a no perder registro en muchas localidades, y a nivel nacional se viene un conflicto interno que los dejará debilitados, pues no veo que Margarita Zavala o Ricardo Anaya puedan ceder a sus aspiraciones para sumarse al otro.

En lo local no hay una figura interesante que pueda posicionar al PAN como aspirante serio a la gubernatura, tampoco a la presidencia de municipios como Guadalajara, Zapopan y ni se diga Tlajomulco, en donde todavía algunos no logran reponerse del noviazgo que tuvo el partido azul con el del sol azteca.

Y este último partido por su parte, ya sin las grandes figuras que le dieron fuerza en la década pasada en sus filas, no tiene mucho margen de maniobra y es de los que parecen mantenerse a raya con la especulación y ver el camino que van a marcar desde la dirigencia nacional, pues seamos claros, el PRD ya no es la primera opción de las izquierdas, incluso ha sido desplazado en todo el territorio no solo por MC, también por Morena.

El panorama electoral comienza a tomar forma en los cabildos municipales, en las sesiones de congreso y en las decisiones que se toman en San Lázaro, pero todo se mantiene con una constante que nadie puede ignorar, el pueblo es caprichoso, un día puede posicionar a alguien como su héroe y después convertirlo en villano, es decir, nadie tiene nada ganado, pero hasta en el peor escenario, puede ser que nadie tenga nada perdido.

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