San Juan Evangelista, legado en la Ruta Franciscana

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La delegación municipal, forma parte de la ruta que edificaron los evangelizadores españoles

Por Alejandra Paredes @alelaverdad

Como parte del legado que dejaron los Franciscanos en su paso por Tlajomulco, San Juan Evangelista fue otro de los puntos en los cuales los evangelizadores españoles, edificaron iglesias, cementerios y capillas durante el siglo XVl y XVll.

El templo de San Juan Evangelista, inició su construcción en el año de 1617. Como parte del resto de la ruta y como era la moda en el viejo mundo, su estilo es barroco. Está formado por dos cuerpos y un remate.

El primero de los cuerpos, tiene paredes de columnas dóricas estiradas y el segundo columnas salomónicas y nichos con escultura, con una abundante decoración con motivos vegetales, además de que ostenta un nicho con un águila y una cruz.

“Uno de ellos tiene una guitarra por la influencia que tuvieron los franciscanos en los naturales. Debajo de la cornisa, podemos ver a un rostro con un penacho, que es un indicio de los indígenas, al estar este rostro en la fachada de la iglesia”, indicó el cronista municipal, José Luis Rodríguez, quien se encargó de dar un tour por la ruta a la que pertenece San Juan Evangelista.

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En la fachada de la iglesia, tenemos cuatro columnas salomónicas en este caso, un arco de medio punto al centro, bastante vegetación y dos ángeles con sus dos alas extendidas, así como sus ojos de obsidiana.

“En este lugar, también se puede apreciar el sincretismo al que fue sometida esta cultura, ya que la obsidiana para los naturales de la región, era una piedra preciada, ya que con ella hacía las puntas de sus lanzas, cuchillos y misiles”, agregó el cronista.

Además, en su interior se puede ver lo que queda de lo que era el coro, así como el bautisterios. Dentro de su construcción, también es fácil observar sus columnas salomónicas, así como los arcos de medio punto con las claves al centro y con diferentes personajes.

“Dentro de esta iglesia, se puede apreciar la Puerta Mariana, así como las figuras de Santa Verónica, que sale de su manto el rostro de Jesús, al igual que a San Miguel Arcángel con el sol y la luna, y así como un Cristo que sube al cielo custodiado por dos ángeles y a San Rafael”, mencionó.

En el altar principal en su parte superior, se puede apreciar a San Juan Evangelista, San Juan Bautista, San Sebastián y San Juan Nepomuceno, así como San José y la Virgen María, los cuales son visitados por los feligreses que acuden al lugar.

“Este es un altar que es muy poco peculiar en esta zona, ya que no hay más de este estilo, además de que es barroco, su estilo estípites, que son columnas invertidas, es decir, columnas que descienden y que son talladas en madera, bañadas en chapa de oro”, agregó.

“Los rostros de los ángeles de los que se pueden ver en el altar, son indígenas, ya que se puede apreciar que son morenos en su totalidad y tienen los rasgos más particulares de la región”.

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En la entrada principal, de la puerta lateral, también se pueden ver cinco gárgolas, que en realidad las cinco figuras tienen forma de felinos, demostrando una vez más el sincretismo al que los tlajomulcas fueron sometidos por los franciscanos.

En su exterior, se puede observar el cementerio que aún se encuentra en uso, el mismo que comenzó a tener desde que fue construida la iglesia y que fue puesto a disposición de los habitantes.

EL DATO:

La artesanía que es más común en este poblado, es el barro bruñido, el cual comenzó a fabricarse a partir de que Sixto Ibarra encontrara una tumba de tiro y comenzara a elaborar las figuras como las que se había encontrado a base de barro.

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