El fantasma de Peña

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#Columan: Teiwari: Público y al aire

Por Aarón Estrada @aaronprensa

La crisis de derechos humanos que atraviesa el Estado Mexicano en su conjunto, es un monstruo fantasmal que persigue a toda la clase política del País, principalmente al Poder Ejecutivo y su diplomacia. Así lo demuestra la reciente gira por países de Europa de Enrique Peña Nieto, donde los mandatarios de esos países de manera diplomática le dejaron ver que en México faltan 43.

La mandataria alemana Angela Markel, en su encuentro oficial con Peña Nieto, le ofreció apoyo del Gobierno de Alemania en una «cooperación concreta» para el esclarecimiento de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, a través de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional, además, tendió la mano para apoyar a México en la generación de reformas con su cuerpo de policías para elevar su capacitación y consolidar fuerzas del orden independientes del crimen organizado y respeto a los derechos humanos.

Ante este apoyo, a Enrique Peña Nieto no le quedó de otra más que aceptar que «comparte» con Markel «los grandes retos en materia de seguridad» que enfrenta México. Es decir, el Poder Ejecutivo, reconoce ante el Centro del Mundo, Alemania, que el Estado Mexicano no puede garantizar el respeto de los Derechos Humanos de todos sus gobernados.

Mientras Peña Nieto con su esposa Angélica Rivera establecían reuniones protocolarias con la clase gobernante de Alemania,  afuera de cada uno de estos encuentros diplomáticos, distintos grupo de defensa de los derechos humanos, protagonizaban protestas, reclamos hacía el Presidente de México por abusos de las fuerzas federales en derechos humanos, en casos como Tlatlaya y principalmente Ayotzinapa.

El fantasma de Ayotzinapa persigue a Peña Nieto por todos los lados y seguramente lo seguirá persiguiendo después de que deje la Presidencia de México en 2018, aunque trate de darle carpetazo a ese caso el Gobierno de la República, la realidad es que los mexicanos e los gobiernos de otros países, siguen con la mirada puesta y exigen conocer la realidad de la desaparición de estos 43 estudiantes, que en septiembre cumplirán tres años.

Para abonar a esa crisis de falta de respeto a los derechos humanos que atraviesa México, ayer se dio a conocer un video en redes sociales, donde elementos del Ejército Mexicano y la Policía Federal, torturan a un mujer con métodos de asfixia, para qué confiese sobre su supuesta ubicación de integrantes del crimen organizado. Lo evidenciado en este material audiovisual, se trata de un caso de tortura ocurrido en una comunidad de Guerrero en enero de 2015, del cual supuestamente ya se dio seguimiento legal por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional desde hace meses para sancionar a los elementos responsables.

Si se hizo justicia o no por este caso, lo cierto es que se exhibe cada vez más los constantes atropellos a las garantías individuales que cometen quienes son los encargados de velar por estos derechos. La Casa Blanca ya se ha pronunciado al respecto por estas violaciones a los derechos humanos que el Estado Mexicano ha hecho hacía los mexicanos.

La crisis de los derechos humanos intensificada en esta administración, es un fantasma que persigue a Peña Nieto y mientras avance el fin de su sexenio, más agudo será el eco de este monstruo en otros países del mundo. El esclarecer la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, caigan quien caiga de la clase política, podría ser una cura para eliminar ese fantasma, tiene tres años para decir la verdad, sobre uno de los peores pasajes de la historia reciente de México.

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