Se muere Pemex, se muere una parte de nuestra soberanía

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Por Aarón Estrada @aaronprensa

Petróleos Mexicanos (Pemex) es un moribundo que pese a múltiples inyecciones de eutanasia se niega a morir. Cada vez que está más cerca el final de la empresa paraestatal, se pierde un tanto la soberanía nacional.

La terapia intensiva de Pemex comenzó la semana pasada, cuando se anunció de manera formal que en próximos días iniciará la instalación de gasolineras de la empresa norteamericana GULF en México, para ofrecer combustible a un precio más bajo de lo que oferta la empresa mexicana.

Es un golpe contundente que a punto de cumplirse el 78 Aniversario de la Expropiación Petrolera de 1938, regrese a nuestro territorio, una de esas empresas norteamericanas que expulso Lázaro Cárdenas del Río, el mejor presidente que ha tenido este País.

La expropiación fue el acto patriótico más pacífico que se ha registrado en la historia de México. En cualquier parte del territorio nacional, los abuelos, ancianos, recuerdan como sus padres de ellos o incluso ellos siendo jóvenes, entregaron sus animales, dinero en especie, joyas, automóviles incluso, hasta terrenos, para pagarle a las empresas norteamericanas el dinero, a fin de finiquitar el saldo por el decreto de expropiación de 1938.

Las anécdotas sobre este acto patriótico y nacionalista, son de los más suculentos de nuestra historia civil. La forma en que el pueblo salió a esta gran consulta ciudadana, en plebiscito a refrendar la decisión tomada por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, demostró un auténtico ejercicio de participación ciudadana, que seguro jamás se volverá a repetir.

El hecho conmovió incluso a otras naciones de Latinoamérica, Europa y el resto del mundo, nuestros abuelos, ancianos, fueron ejemplos de un acto nacionalista, de rebelión contra los intereses de los Estados Unidos, y todo esto, sin disparar una sola bala.

Todo el esfuerzo de una nación, su trabajo, su dinero, joyas, ganado, incluso disminuyeron la cantidad de sus alimentos, todo para que 78 años después, unos «hijos de… Hernán Colón», con corbatas del PRI, PAN, PRD, entre otros, avalaran la reforma energética de Enrique Peña Nieto, para abrir el regreso de los petroleros norteamericanos a nuestra nación, con esto, no hay memoria ni moral.

Pemex se muere, lo acabaron los mismos que gozaron de su enorme riqueza, los presidentes voraces, sindicatos corruptos, sus administradores con costal, además del deficiente manejo de las finanzas.

La empresa que dio recursos para escuelas, hospitales, carreteras, que pagó las profesiones de miles de egresados de universidades públicas de todo el País, que curó a enfermos, que dio paz y estabilidad a todo el territorio nacional, la compañía que pago campañas de los candidatos oficiales, la de los viajes de lujo de sus representantes, la del eterno soborno.. se acabó, está muriendo, y todos sus beneficiados están felices, esperando como aves de carroña su caída para devorar lo último de sus entrañas.

Por eso, este 18 de marzo, no hay nada que festejar, iniciaron los preparativos para los funerales de Pemex y lo peor, para nuestra soberanía. Lo dijo el mismo Lázaro Cárdenas, “quien esté contra los intereses de la soberanía nacional, es un traidor a la patria”.

Parece, que el `más si osare un extraño enemigo´, es quien nos gobierna y nos representa en los Poderes de la Unión.

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