Hecho en Tlajomulco para el mundo

Lucy

La escultora Lucy Topete, ha logrado figuras que son símbolo no solo de personas, sino también de países. Cada uno de sus trabajos son la fiel esencia de quienes respresenta en sus esculturas

Por Alejandra Paredes @alelaverdad

Imágenes Noemí Figueroa @noemilaverdad

Desde muy pequeña, a sus siete años de edad, cuando Lucy Topete iba a misa, era muy traviesa y curiosa, siempre veía las esculturas. Averiguaba. Ella quería saber qué era lo que tenían las figuras de la iglesia, se preguntaba si tenía huesos, y cómo sería su estructura.

“Ya más grande, yo pensaba que nunca podría hacer algo así. Un día fui a la playa y me puse a hacer figuras con la arena, en un rato ya había hecho un mono de tres metros acostado, hice un hotel, puse un jet sky, en la noche no sabía cuál era el verdadero a lo lejos. Una semana después, buscando una dirección de noche, di con un lugar que decía que daban clases de escultura, ahí comenzó todo”, aseguró la escultora.

En su mirada se aprecia el amor que tiene por su trabajo. Sus manos, su mayor aleado, muestran las cicatrices del encuentro que tiene día a día con sus herramientas. Trabaja con materiales como el yeso, la plastilina y diferentes polímeros. Su pasión es tangible, misma que con su sencillez, plasma lo que va a esculpir en bronce, desde su taller que se ubica en San Agustín, Tlajomulco de Zúñiga.

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Después de tomar clases en distintos lugares como Colomos y el Cabañas, tras analizar el “búsquele, piense y resuelva”, Lucy pensó que el mejor momento para desarrollar esta fórmula en sus creaciones era su casa y en el patio de su casa, fue en donde inició la aventura de ser escultora.

“Mi primer taller fue encima de la lavadora, primero hice un marco con instrumentos de música, mismo que se expuso en la Galas del Mariachi, mi hija hizo una pintura y yo la complementé, se expuso en el Museo Regional y ahí continuó”, aseveró.

Desde el inicio de su carrera, que ya marca 21 años en el mundo de la escultura, durante su segunda clase, tuvo un pedido; una persona se acercó a ella y confió en sus manos, al pedirle que realizara una pieza, a esa persona le gustó y continuó recomendándome.

La realizadora aseguró, que todas sus piezas son especiales, siempre aprende algo durante su creación, desde un toque de historia, hasta unas pinceladas del carácter de quien está esculpiendo, en el proceso, teje su esencia, para finalmente entregar un busto o estatua llena de sueños.

Uno de sus trabajos que más ha disfrutado al momento de su realización, desde el momento en el que comenzó la investigación, fue la figura de Emiliano Zapata, para la cual tuvo que contactar a su bisnieto, quien le entregó una gran cantidad de información del héroe revolucionario.

“Él me dio mucha información de cómo era en persona: estudiado, noviero, divertido, bailador; todo eso fue haciendo que la escultura tuviera un significado. Se hizo tal como él era. La escultura está llegando al pueblo de Tequila, mide tres metros y es de tamaño natural”, aseguró.

Además, para completar la pieza, Lucy consiguió una yegua de la misma raza, tal y como era la que tenía consigo Emiliano Zapata, para hacer aún más realista su trabajo y no solamente quedarse con las tres típicas imágenes que aparecen en Internet.

Otras de las figuras que más ha disfrutado Lucy al realizar, han sido las figuras de “Juan Pablo ll. Desde la primera vez que vino a Guadalajara, lo vi pasar. Me impactó. Estuve arriba de un edificio. Cuando lo vi tenía la piel chinita y me salían lágrimas. De repente un día me pidieron que hiciera su escultura, investigué todo hasta las medidas de su ropa con sus sastres. La primera que hice de él se fue a San Juan de Los Lagos”, subrayó.

Para poder acercarse más a la esencia del ahora santo, Lucy consiguió las medidas de la ropa que usaba Juan Pablo ll con los mismos sastres que siempre se han encargado de confeccionarles su ropa, “cuando ya la tuve lista, con sus medidas y altura, se la puse a alguien para ver el movimiento y que al momento de terminar la pieza se viera real”, agregó.

Un trabajo más allá de Tlajomulco

No solo México, su País natal es su cómplice: España, Estados Unidos, Puerto Rico, Inglaterra, Dubai, son solo algunos lugares por mencionar. Por todas partes del mundo se encuentran las figuras en las que Lucy ha trabajado y le han pedido mediante recomendaciones.

“No es que yo me anuncie o haga cosas así, todo es por recomendaciones. Siempre le hago un trabajo a una persona y esa le dice a alguien más que está buscando la realización de alguna pieza”, menciona Topete, quien además de estatuas, realiza bustos y superficies que le piden en distintos municipios, iglesias y familias que buscan recordar a algún ser querido a manera de homenaje.

Hace un poco más de siete meses, una de las piezas, bajo el nombre de “Pendón Leones”, llegó hasta la explanada del Auditorio Ciudad León, en España, en donde se ha convertido en una referencia de la ciudad europea, con sus más de mil kilogramos de peso.

Además, Lucy asegura que en su momento “la última pieza que estoy haciendo es la más importante. Por ejemplo, acabo de terminar una que se fue a España, mide 2.20 x 10 metros de largo, me parece importante porque está en otro continente y porque es una estatua de nueve hombres cargando una bandera de 10 metros de alto, que para la región tiene un gran significado”.

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Más que una figura, un reconocimiento:

La también miembro de la Federación Internacional de Diseño de Interiores y Arquitectura (IFI), admite que otro de los trabajos que más le piden son los galardones y estatuillas con causas que será utilizadas para reconocer la calidad humana de distintos personajes.

Galardón Tenamaztle, el Reconocimiento Elvia Carrillo Puerto del Senado de la República, la pieza de la subasta a beneficio de la Gala de la Rosa, Fiesta Mexicana, la Secretaría de la Defensa Nacional de México y Cáritas Internacional son sólo algunos de sus encargos principales.

 

Complicidad familiar

Desde la recopilación de información de cómo era la persona, hasta la fundición del bronce, Lucy Topete ha logrado grandes trabajos con su hija Linda R. Topete. Madre e hija han logrado obras internacionales, mismas que cuando ven culminadas, sienten gran gusto.

“Pensamos muy parecido, cuando hay un proyecto grande nos unimos, trabajamos las dos. Ella es muy buena para las cuentas de todas las medidas y dimensiones con las que tenemos que trabajar, es muy divertido trabajar juntas”, aseguró la escultora.

Uno de los trabajos que Lucy recuerda con gran gusto, que hizo junto con Linda, su hija, fue el realizar 40 animales en un tiempo de cinco meses: “Nada más dormíamos cuatro horas, fue lo más cansado que he vivido, me dormía en un sillón, comíamos paradas caminando y no podíamos de otra manera, porque teníamos un equipo en espera de instrucciones”, finalizó.

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