Homo sapiens mortale

blanca bravo 2015 color completa

#Columna:

Antropofagia cultural

Por Blanca Bravo  @AntropofaBravo

¿Cómo le resulta la existencia mi tlajomulca dueño del universo? ¿Disfruta del mundo que Dios le dio? ¿Se siente especial con el raciocinio que lo hace diferente de cualquier otro animal o que ya de plano lo hace merecedor a no ser considerado como tal?

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». (Génesis 1,26 ó 1:26 dependiendo de su filiación religiosa), dijo Dios poniéndose de acuerdo con no sé quién -pues según creo estaba sólo-,  antes de crear a su última obra y a la única verdaderamente directa, en la que literalmente metió las manos.

Dios les dijo al varón y a la mujer, además ,»Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra» (Génesis 1, : 28), y desde ese remoto y metafórico pasado se ha  transmitido el chisme éste, como todos los chismes, cortado, modificado. Ahora resulta que lo de fecundos era broma; pues ¿No dicen que ni verse en cueros podían Adán y Eva? “cuantimenos” hacer lo necesario para la multiplicada hasta que cometieron el  pecado original, que los mismos chismosos confunden con el sexo. Dios los castigó por su desobediencia. Sin embargo, según los hombres Dios quitó a la humanidad el poder de comer sin trabajar, el de vivir sin enfermedad alguna, pero que ’sque nunca le retiró su superioridad y derecho de dominio sobre el resto de las especies: las sin alma.

Muchos de los que leen esta “deliriosa” columna podrán pensar que es razonable que si esas criaturillas no tienen humanidad o alma, pues no tienen por qué tener un valor igualado al del majestuoso ser humano, pero… y si yo le digo que corrimos con suerte de no nacer en la conquista hispánica, en donde los nativos eran considerados  carentes de alma  y por lo tanto animales de trabajo y qué decir de tiempos en que las mujeres tampoco eran consideradas como seres “almados” y se toleraban simplemente por su capacidad reproductiva.

De cualquier modo, muchos seres simios bípedos Homo sapiens siguen considerándose superiores a otras especies por tener la capacidad de pensar, pero…recapacitemos (o pa’  qué es tamaño cerebrón a medio estrenar) ¿Somos los seres  más dichosos por pensar?

El ser humano hombre y mujer es, a diferencia del resto de los seres vivos, un ser consciente de su propia muerte.

Un toro de lidia es alimentado, cuidado y al final en un acto de desigualdad es toreado. Pero, previo a la corrida, los toros no tienen miedo de enfrentar la muerte, si acaso viven extraño el nuevo lugar en el que están mientras el torero se concentra, reza, se llena de miedo y adrenalina para salir a “defender su vida” del riesgo que él mismo busca. Durante las faenas, el torero teme que le destripen mientras luce cual muñeca de cajita musical en el ruedo enfrentando a una inmensa bestia. ¿El toro? Sólo siente confusión y el instinto de luchar contra un peligro, pero no está pensando en lo que perderá si muere, en su familia “toril”, en la herencia de su pastura. El torero como cualquiera de nosotros “en sano juicio” es consciente desde  niño de que morirá, de su finitud. Vive eternamente apegado a las cosas, a las personas porque sabe que las puede perder. Todos los días de su vida sabe que ésta puede acabar. Vaya gracia y regalo divino éste de ser el animal de la razón; el ser moldeado por las mismas manos de un Dios que seguro temía morir sin trascender.

¿O usted qué opina?

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